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Si Ud. o un familiar ha sufrido una agresión sexual no dude en contactar con nuestros Penalistas. Nuestros Abogados Especialistas en delito de agresión sexual saben resolverle todas sus dudas gracias a su experiencia en este tipo de delitos de agresiones sexuales.

En efecto, nuestros Abogados para agresión sexual van a explicar el siguiente supuesto que consistió en el hecho relevante de que el acusado después de quedarse dormido durante más de dos horas reiniciara su conducta de agresión sexual contra la denunciante, nos obliga a hablar de un dolo renovado en su comportamiento delictivo. De modo que perpetró el segundo episodio de actos sexuales con una voluntad renovada de agredir sexualmente a la víctima y menoscabar el bien jurídico que tutela la norma penal. Sobran comentarios al respecto de la relación del delito de agresión sexual con el delito de violación que conllevan ambos un delito de lesiones integrado en el mismo supuesto penal. No es así en el delito de acoso sexual y en cierta medida en el delito de abuso sexual dónde no tienen que concurrir delito de lesiones.

CUENTE CON LA EXPERIENCIA DE ABOGADOS PENALISTAS DE PRIMER NIVEL 

Ello impide integrar estos actos del segundo episodio en los del primero por medio del criterio de una unidad natural de acción, ya que no sólo se trataría de entrelazar o unificar lo que naturalísticamente es claramente plural, sino de fusionar dos episodios conductuales que constan ejecutados merced a decisiones subjetivas claramente discernibles y que han de atribuirse separadamente a cada grupo o conjunto de actos, sin que pueda por consiguiente apreciarse un único dolo extensible a todos los actos sexuales perpetrados por el acusado en la fecha de los hechos.

Y es que el componente de normatividad que alberga el concepto de unidad natural de acción no tiene un margen de operatividad suficiente para unificar o fusionar dos voluntades o decisiones delictivas que presentan una autonomía propia a la hora de ejecutar los dos episodios. De modo que cada uno de ellos sí ha de ser comprendido como una unidad natural de acción, pero no ambos conjuntamente, que es lo que sostiene erróneamente la tesis de la defensa. La progresividad propia de la unidad natural de acción ha quedado, pues, fragmentada en este caso.

«..En el “factum” de la sentencia, intangible a los efectos de este motivo de impugnación por infracción de ley, constan dos episodios de hechos claramente diferenciables, que se hallan separados por el periodo de tiempo señalado (unas dos horas y media). De modo que si bien se cumplimenta el requisito objetivo de la unidad espacial para configurar lo que se entiende como una unidad natural de acción, ya no puede establecerse con la misma claridad que se dé el supuesto objetivo de la estrechez o inmediatez temporal de que habla la jurisprudencia para engarzar normativamente lo que son dos episodios fácticos en uno solo a los efectos de operar con el concepto de unidad natural de acción. El tiempo de intervalo de dos horas o de dos horas y media cuestiona en gran medida la unidad de acción que, como criterio normativo, permitiría unificar los que son dos actos —más bien dos conjuntos de actos— desde una perspectiva naturalística o fenomenológica en uno solo.

Sin embargo, señalan nuestros Abogados para agresión sexual que aunque aplicáramos con cierta flexibilidad y laxitud, como se ha hecho en ocasiones, el requisito de la estrechez o inmediatez temporal y estimáramos que concurre en el presente caso a pesar de haber transcurrido más de dos horas entre los actos del primer episodio y los del segundo, no podría hacerse lo mismo con respecto a la apreciación del elemento subjetivo del dolo a los efectos de aplicar la unidad natural de acción para condenar por un solo delito de agresión sexual sin continuidad delictiva.

Pues en la sentencia estudiada por nuestros Abogados para agresión sexual citada por la defensa las dos acciones sexuales tienen lugar casi de forma inmediata: una dentro de un vehículo y la otra a continuación en la playa situada en las proximidades del lugar en que se hallaba aparcado el coche. Ni parece transcurrir tanto tiempo entre un episodio y otro como en el caso que ahora se enjuicia, ni, sobre todo, concurre un intervalo de un periodo de sueño de más dos horas que volatiliza y secciona o fragmenta el elemento subjetivo del delito, obligando a renovarlo una vez que el acusado se despierta, que es lo que sucedió en el presente caso.

El dolo propio de la continuidad delictiva, o delito continuado es el que concurre en el acusado, pues lo que realmente hace es aprovechar en una segunda ocasión la situación violenta creada y el temor generado con anterioridad en la víctima. De modo que cuando se despierta, transcurridas más de dos horas desde agresión sexual  anteriores, inicia una nueva actividad delictiva movido por una renovada voluntad o decisión criminal, acción voluntaria que no puede aglutinarse a través de una unidad natural de acción con los actos delictivos anteriores, ya que se trata de dos voluntades o decisiones claramente discernibles y autónomas, aunque en los dos casos se aproveche del clima de violencia generado. Las dos manifestaciones volitivas evidenciadas impiden, pues, hablar de un delito único con pluralidad de actos, debiendo acudirse por tanto a la figura del delito continuado, que se distingue por la pluralidad de decisiones volitivas de carácter delictivo pero realizadas con motivo de aprovechar una misma ocasión en un mismo contexto espacio-temporal.