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Señalan nuestros Abogados Especialistas en delitos sexuales contra menores que la conducta más graves y por tanto con mayor condena penal es la agresión sexual a menores de edad. CONTAR CON ESPECIALISTAS EN LA MATERIA GARANTIZA LA DEFENSA DE SUS DERECHOS CONSTITUCIONALES.

Entrando con más detalle y con la ayuda de nuestros Abogados Penalistas en el el delito de agresión sexual a menores de edad podemos definir el tipo como aquel que consiste en “atacar la indemnidad sexual del menor de trece años”, por supuesto “con violencia o intimidación”.

En primer lugar, hay que determinar, según nuestros Abogados delito de agresión sexual a menores qué actos podrían ser valorados como constitutivos de una agresión sexual a niños. En segundo lugar, es preciso resolver la cuestión relativa a si es preciso un contacto corporal entre los sujetos del delito para la existencia de una agresión sexual típica. El concepto de acción sexual De un lado, en el concepto de agresión sexual sólo podrán estimarse comprendidas aquellas acciones que representen una manifestación del instinto sexual. O dicho con otras palabras, dicen según nuestros Abogados delito de agresión sexual a niños toda acción mediante la que el autor pretende involucrar a otra persona en un contexto sexual. Por ejemplo, tocar pechos o genitales a una adolescente mediante el empleo de violencia.

Por otra parte, debe exigirse que la misma tenga una cierta trascendencia y gravedad para afectar de modo relevante a la sexualidad ajena. Conforme con ello, no tienen entidad suficiente para constituir una agresión sexual típica acciones de tocamientos y apretones aprovechando aglomeraciones en el metro, en el autobús etc. Un segundo problema que plantea la delimitación de la acción típica del delito de agresión sexual a niños es el relativo a si la realización de un atentado a la libertad sexual requiere necesariamente de algún tipo de contacto corporal entre los sujetos activo y pasivo del delito.

Tales elementos típicos coinciden con los descritos en el Título VI, relativo a los delitos de amena- zas y coacciones, si bien referidos al contexto sexual. La violencia se entiende como el empleo de violencia física con la amenaza de que a mayor resistencia que oponga la víctima menor de edad, mayor será la energía física que aplicará el autor. En este contexto cabe preguntarse por el grado de resistencia que debe oponer la víctima, sin que tenga que ser irresistible, siendo suficiente la exteriorización de su negativa a la relación sexual, y que medie una relación de causalidad adecuada entre la violencia empleada y la agresión sexual. Aunque la necesidad de resistencia o de oposición de la víctima al contacto sexual no es ciertamente un elemento del tipo, el análisis del grado de resistencia que haya mostrado la víctima, es una cuestión que se plantea reiteradamente en los casos de agresiones sexuales violentas. Sobra decir que en este tipo de delitos existen implícitamente incluidos un delito de lesiones como tal y que forma parte del propio tipo penal.

los ataques que consistan en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías. Tradicionalmente, se había interpretado el acceso carnal como la “penetración del órgano genital de un varón en la vagina, el ano o la boca de otra persona, mediando violencia o intimidación. Sobra decir la especial relación entre este tipo delictivo de agresión sexual a menores de edad y el delito de abuso sexual a menores dónde la reprobación penal de de menor envergadura.