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El motivo se presenta enfrentado a un relato fáctico que debe ser rigurosamente respetado y en el se describe que el ahora recurrente y otros acusados, sometieron a la testigo protegida BI-MAR-012, súbdita extranjera sin permiso de trabajo, a unas condiciones laborales que claramente lesionaban y perjudicaban los derechos que como trabajadora le correspondían.

Ciertamente, se declara probado que la mujer brasileña identificada como testigo protegido BI-MAR-012 realizaba su actividad laboral sin contrato de trabajo, sin estar dada de alta en la seguridad social, sin derecho a percibir una retribución y de otros derechos de carácter laboral, hechos que se sustentan en la propia declaración de esa ciudadana brasileña, delito de inmigración ilegal, corroborada por la prestada por la otra testigo protegida en el acto del juicio oral y por las propias declaraciones de los acusados de delito contra el Derecho de los Trabajadores.

Así las cosas, el delito contra el Derecho de los Trabajadores ha sido correctamente aplicado».

Extranjeros dedicados a la prostitución. No consta la existencia del tipo delictivo del art. 312.2 CP.

«…no puede coincidirse con la Sala a quo cuando entiende que los hechos descritos en el factum tienen encaje en el precepto aplicado (art. 312.2 CP.), dándose esa situación porque los acusados Antonio y Vilma no dieron de alta a las mujeres que trabajaban en el club, ni tampoco cotizaron por ellas en la Seguridad Social, del dato de que aquellas percibían la mitad del precio de las copas que las mujeres conseguían consumieran los clientes en la actividad de alterne, sin olvidar que aquéllas abonaban asimismo una cantidad diaria por comida y alojamiento, y muy especialmente de las multas que se las imponían por baja productividad, delito de prostitución y trata de de seres humanos.

En efecto desde el punto de vista económico solo se determina que recibían una remuneración consistente en el precio del servicio sexual que prestaran al cliente del que tan solo se depositaban 5 E por sabanas y preservativos, y en el 50% de las copas que consumían los clientes, pero sin que se determine que aquella remuneración fuese inadecuada o leonina –es significativo en este extremo la declaración de Selma A. de C. que en dependencias policiales y en instrucción manifestó que venia a ganar entre 3.000 y 4.000 euros al mes y de Renata G. M. que en el juzgado admitió que podía llegar a ganar de 300 a 400 euros diarios, reconociendo ambas que estaba n voluntariamente sin haber recibido amenaza o coacción alguna, ni que se le retirara partes de ella, distinta de la del abono de alojamiento y manutención, sin que el precio pagado por este concepto, 50 euros, fuera desproporcionado, y respecto a las multas que se dice se imponían, en el factum solo se refiere que la coacusada Vilma –no esta recurrente- que en su condición de encargada gestionaba el pago de los servicios si se llevaba a cabo mediante tarjeta de crédito y llevaba la contabilidad de las ganancias obtenidas por las mujeres que prestaban servicios en el establecimiento, llegaba a imponerles a éstas multas o sanciones si algún día se ausentaban del trabajo, salvo que ello fuera debido a enfermedad.

No consta, por lo tanto, que las condiciones del contrato verbal de trabajo supusieran un perjuicio para sus derechos laborales, más allá de los derivados del hecho de su situación de ilegalidad, la cual tenía como consecuencia la inexistencia de permiso de trabajo y la ausencia de alta en la seguridad social. No consta coacción alguna en relación al alojamiento ni al porcentaje de las consumiciones, por lo que falta por determinar la existencia de elementos adicionales imprescindibles para considerar existente la explotación requerida (STS. 1390/2004 de 22.11), no se aprecia la existencia del tipo objetivo consistente en que el empleo se haga en condiciones perjudiciales para sus derechos laborales /STS. 1471/2005 de 12.12).

El motivo por lo expuesto debe ser estimado con la consiguiente absolución del recurrente del delito contra el Derecho de los Trabajadores del art. 312.2 CP.