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La aparición del dopaje como fenómeno de tipificación independiente entre los delitos contra la salud pública es el resultado de una transformación social de primer orden respecto del significado del deporte en las sociedades del bienestar, en las cuales el ocio ocupa un papel central de la misma. La utilización de ese tiempo de ocio para la práctica del deporte individual o colectivo ha experimentado un crecimiento exponencial, pasando el colectivo ciudadano de una posición mayoritariamente espectadora a una posición ampliamente participante bajo la calificación de práctica amateur, así lo señalan nuestros Abogados delito de dopaje.

El Delito contra la Salud Pública y el Dopaje en el Deporte

Si bien algunas de las conductas ilícitas que se producen alrededor del deporte tienen una mera naturaleza defraudatoria (apuestas ilícitas, compra venta de partidos, etc.), o están relacionadas en algunos deportes con la práctica de la violencia, lo cierto es que lo fundamental en la actividad deportiva es la actividad física de sus participantes, y las conductas ilícitas dirigidas a mejorar esos resultados obtenidos por los deportistas entroncan de forma directa con la salud de los mismos al someterse a procedimientos y al consumo de sustancias de mejora del rendimiento que, al margen de su eficacia, son capaces de alterar los resultados deportivos de las competiciones tanto como poner en riesgo la salud de sus participantes, según nuestros Abogados delito de dopaje. La idea de nocividad está presente en la regulación del dopaje en el deporte y en la decisión político criminal de incluirlo en algunas de sus formas entre las conductas penalmente castigadas como atentado con la salud pública, por lo cual, su presencia entre los delitos que regulan y castigan los usos irregulares de medicamentos, alimentos o sustancias nocivas, sobre todo, busca visibilizar desde un punto de vista político criminal un fenómeno que responde a pautas fenomenológicas distintas a las de los demás delitos del Capítulo, pero que son reconducibles a ellos porque se pone el acento, por una parte, en aspectos ajenos a la salud –la modificación de los resultados de las competiciones-, y, por otra, porque se reduce el colectivo de sujetos pasivos a los que practiquen deportes, aunque ello no merme la identificación de la salud pública como bien jurídico protegido14. A diferencia del resto de infracciones del Capítulo, se trata de conductas que están influidas más por la finalidad de la conducta, aunque vinculada a consecuencias, que al propio producto o método que se dispensa.

El Dopaje en el Código Penal

La reforma de 2015 ha modificado la ubicación del delito de dopaje, desde el anterior artículo 361 bis, al nuevo 362 quinquies, manteniendo íntegramente su contenido, introducido por la LO 7/2006, de 21 de noviembre, de protección de la salud y de la lucha contra el dopaje en el deporte. La LO 3/2013, de 20 de junio, de protección de la salud del deportista y lucha contra el dopaje en la actividad deportiva, no modificó previamente los contenidos penales, incorporando como única novedad en esta materia la posibilidad establecida en el artículo 33.3 de que “en caso de que el proceso penal finalice con una condena firme por la comisión de un delito previsto en el artículo 361 bis del Código Penal, la misma llevará aparejada automáticamente, como medida asociada, la suspensión de la licencia federativa por el mismo plazo establecido en la Ley.

El Delito de Dopaje en el Deporte

El inicio del precepto resulta clarificador cuando condiciona la sanción de la conducta a la ausencia de justificación terapéutica, indicación que convierte a la conducta en atípica. Lo justificado del tratamiento resulta incompatible con la relevancia del peligro para la salud o la vida del deportista, salvo que haya una desproporción excesiva entre el problema de salud que se pretende atajar y la clase de tratamiento suministrado. En todo caso, la justificación terapéutica no impide que en vía administrativa deportiva se pueda sancionar tanto al deportista como al suministrador por una situación de dopaje objetiva, pero lo que no habrá es delito contra la salud pública.

Se trata de un delito común que no requiere ninguna capacitación profesional al autor, formación que solo será tenida en cuenta para la agravación del apartado segundo. En cambio, nuestros Abogados delito de dopaje indican que el sujeto pasivo es identificado por el legislador con el término deportista, concepto que se emplea de forma amplia y que incluye tanto al federado como al no federado que realiza alguna actividad deportiva por recreo. Al no concretarse más la clase de actividad de referencia, la dedicación mayor o menor del sujeto a esa práctica, el grado de reconocimiento administrativo del deporte en cuestión, el precepto resulta de una amplitud excesiva. Es cierto que el bien jurídico protegido es la salud pública y que todos los sujetos pasivos que realicen actividad física deben estar protegidos frente a la distribución de sustancias no controladas perjudiciales para la salud pública, pero no lo es menos que la prohibición está acotada al mundo del deporte y que no toda actividad física por el hecho de serlo puede ser considerada automáticamente deportiva. De este modo, la interpretación deberá estar condicionada por lo que la legislación administrativa sobre esta materia reconozca como deporte. La conducta típica se describe con un listado de verbos sinónimos entre sí que buscan no dejar fuera supuesto alguno, si bien no finaliza con una cláusula de cierre expansiva a cualquier clase de comportamiento. Lo que sí describe el precepto es el resultado típico mediante la tipificación de un peligro concreto para la salud o la vida del deportista.