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Según nuestros Abogados delito de manipulación contable, éste tipo delictivo es uno de los que se incluye dentro del delito societario. Contamos con Penalistas preparados para la defensa experta de este tipo de imputaciones.

El delito societario previsto en el art. 295 C. Penal precisa los siguientes requisitos según nuestros Abogados delito societario:

  • a) el sujeto activo ha de ostentar la condición de administrador de hecho o de derecho, o ser socio de la entidad;
  • b) sujetos pasivos son los socios, depositantes (que parece más indicado que los depositarios que menciona el precepto), partícipes y titulares de bienes y valores o de capital social administrado por aquellos;
  • c) el núcleo de la acción admite dos conductas: la disposición fraudulenta de los bienes de la sociedad y la asunción de obligaciones perjudiciales para la misma;
  • d) que se cometa con abuso de las funciones propias del cargo que ostenta;
  • e) esos actos han de causar un perjuicio económicamente evaluable a las víctimas; y
  • f) la acción ha de estar orientada a conseguir beneficio propio o de tercero.

El delito societario relacionado con la manipulación contable precisa que el responsable de esa responsabilidad cometa una irregularidad en la llevanza de la misma según establecen nuestros Abogados delito de manipulación contable tiene una estrecha relación con el delito de falsedad documental ya estudiado. Esta funcionalidad de los documentos, se perfila como el objeto directo de protección, tanto en el caso de las falsedades documentales genéricas de los artículos 390 y siguientes del Código Penal, como en el supuesto particular de la falsedad en los documentos contables del artículo 290. Debe pues descartarse en el primer grupo de delitos societarios, que el bien jurídico directamente protegido sea un derecho a la verdad, la fe pública y la seguridad en el tráfico jurídico, que todo lo más podrían entenderse como bienes tutelados de forma mediata e, igualmente, el valor probatorio de los documentos, que más que bien jurídico mediato podría considerarse una faceta del bien jurídico consistente en la funcionalidad de los documentos; y en el caso del delito societario, que el interés que se proteja de forma inmediata sea el patrimonio (ya de la sociedad, los socios, los acreedores o de terceros) y su seguridad, el derecho a una información completa y veraz de la situación económica y/o jurídica de la entidad, el derecho a la veracidad de la información, la transparencia externa de la información social, la administración leal o la propia entidad mercantil, y más aún si cabe cuando no concurriera cualquiera de estos intereses con algún otro bien jurídico propio de los artículos 390 y siguientes, en tanto que ello resultaría contradictorio con el hecho de admitir que nos encontramos ante un tipo especial o particular de falsedad documental, pudiendo en tal caso entenderse que el delito del artículo 290 del Código Penal , podría estar más cercano a otras figuras tales como la estafa.

El delito de falsedad contable del artículo 290, no es una figura pluriofensiva, sino que, como en el caso de las falsedades documentales genéricas, únicamente sitúa como bien jurídico protegido de forma inmediata la citada funcionalidad que tienen los documentos como instrumentos esenciales en el desarrollo del tráfico jurídico y el desenvolvimiento de las relaciones jurídicas entre las personas que participan o concurren en el mismo. Este tipo de delitos societarios tiene una especial relación con el delito de blanqueo de capitales.

En este sentido, el patrimonio o, mejor dicho, la idoneidad para causar un perjuicio patrimonial, lejos de ser un bien protegido de forma inmediata, es un elemento de la tipicidad que sirve para acotar o limitar los supuestos en los que debe operar una excepcionalidad a la atipicidad de la falsedad ideológica recogida en el artículo 392.1. Excepcionalidad que trae su causa en el desvalor de la acción derivada de los hechos contenidos en el tipo, sin que, por tanto, se deba específicamente a una protección del patrimonio de forma directa. Nuestros Abogados delito de manipulación contable, la defensa de su expediente, garantizada.
La primera de las condiciones -administrador legal o fáctico o socio- concurre en los acusados NMPN -administrador de AFS.L. en la época en que ocurrieron los hechos que se enjuician- y en PB, que sin ser socio formal, ni ostentar cargo directivo en la empresa, realizaba funciones gestoras, pues se ocupaba de toda el área financiera de la empresa, y en tal concepto fue quien gestionó la operación de arrendamiento financiero, que constituye el núcleo fundamental de la acusación por el resultado traslaticio de la titularidad del terreno y nave de la empresa que produce, actividad directiva que incluso generaba la percepción de una compensación económica fija y mensual, que lo equipara prácticamente a un empleado de hecho de la sociedad; al tiempo que gestionaba los intereses de su esposa como partícipe en la sociedad en su condición de socio de la misma, lo que supone que participaba también de la administración de la misma.

Cuente con el asesoramiento de nuestros Abogados delitos societario, más concretamente los delitos de falsedad contable. La misma condición puede aplicarse al acusado PLS por las aportaciones que había hecho a la sociedad con la promesa de ser incorporado como socio que le facultó para conocer el desarrollo de las actividades de la misma a través de la relación de confianza que le concedía esa aportación dineraria que, incluso, permitió su afiliación a la seguridad social con un reconocimiento subrepticio de su cualidad de empleado, aunque con esa ficción no se causara perjuicio económico alguno a la entidad, al hacerse cargo el mismo Sirvent de todos los gastos que originaba. AB y SJ, no ostentan esa condición, ni de hecho, ni de derecho, no reuniendo la cualidad exigida como primer elemento subjetivo constitutivo del tipo. No obstante, su participación en los hechos podría ensamblarse en la figura del cooperador necesario o del cómplice (arts. 27 y 28 b) c. Penal), perfectamente aplicable a terceros que no ostentan la cualidad personal específica requerida por determinados delitos especiales, pues como sientan las sentencias del T.S. de 8 de mayo de 2000, de 14 de enero y 18 de octubre de 1994, 2 de mayo de 1996, 21 de diciembre de 1999 y 28 de marzo de 2001 entre otras, ni el texto del art. 14 del Código Penal de 1973 , ni el de los arts. 28 y 29 del Código Penal de 1995, exigen que los partícipes (inductores, cooperadores necesarios y cómplices) en un delito especial propio (es decir aquellos en que el tipo penal prevé exclusivamente la autoría de un sujeto activo con especial cualificación), tengan la misma condición que el autor. Dicha cualificación se exige únicamente para la autoría en sentido propio (art. 28, apartado primero del Código Penal de 1995), pero no para las modalidades de participación asimiladas punitivamente a la autoría (inducción y colaboración necesaria, art. 28 del Código Penal de 1995, párrafo segundo, apartados a y b), o para la complicidad. Nuestros Abogados delito de manipulación contable, la defensa de su expediente, garantizada.