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Señalan nuestros Abogados delito de Eutanasia que por eutanasia hay que entender muerte sin dolor o con los menores padecimientos posibles. Dentro de las distintas formas de eutanasia hay que distinguir la activa, que consiste en ayudar a morir a personas que así lo desean, como consecuencia de una enfermedad grave incurable o que produzca graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, y eutanasia pasiva (ortotanasia), que consiste en no prolongar la vida, dejando al enfermo a expensas de sus recursos físicos.

La regulación en el Código es confusa y desafortunada, manifiestan nuestros Abogados delito eutanasia (además gran parte de la población acepta acortar los sufrimientos aunque suponga adelantar la muerte).

Se plantea en la eutanasia de nuevo el derecho de la persona a disponer de su propia vida. El deseo de morir mediante el suicidio no implicaba en sí la necesidad de que el sujeto sufriera una enfermedad incurable, que sí se precisa en la eutanasia.

delito eutanasia

En los supuestos de eutanasia pasiva, dicen nuestros Abogados Penalistas la actuación médica es impune si se limita a realizar un tratamiento que no precipite la muerte, como puede ser suministrar calmantes. Aunque el médico no está obligado a prolongar la vida, tampoco puede acortarla.

El artículo 134.4 del Código Penal castiga al que “causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar”. La pena contemplada es la inferior en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este artículo.

Dentro de los elementos que configuran la eutanasia hay que tener en cuenta lo que sigue:

Petición expresa, seria e inequívoca de quien solicita la muerte a un tercero. Expresa: Excluye la petición tácita, debiendo ser verbal o escrita. Serie: Supone que ha de estar exenta de todo tipo de duda Inequívoca: Equivale a que sea clara en cuanto a que el sujeto que desea morir esté perfectamente informado de su enfermedad, efectos, posibilidades de vida, etc.

Existe una relación íntima de este delito con el delito de homicidio, que a los efectos prácticos es acabar con la vida de alguien.

“Causare la muerte de otro”. Habrá que entender que equivale a ejecutar los hechos, es decir la muerte de una persona, aunque sea a petición de ésta.

“Cooperare activamente con actos necesarios y directos, a la muerte de otro”. Se refiere a la realización de actos sin los cuales no se hubiera producido la muerte. Estamos ante un supuesto de cooperación necesaria.

“Muerte de otro”. En los dos supuestos anteriores se persigue la muerte de la persona que así lo ha solicitado, bien por ejecución directa o por cooperación necesaria.

“Sufriera enfermedad grave” que bien “conduciría necesariamente a la muerte” o “que produjera graves padecimientos permanentes o difíciles de soportar”.

La referencia expresa a “causare” o “cooperare activamente con actos” impiden las formas omisivas, por lo que no cabe la comisión por omisión.

De lo anterior se desprende la inseguridad jurídica a que lleva la regulación de la eutanasia en el Código Penal. Habrá que recurrir a expertos en medicina para determinar lo que ha de entenderse por “enfermedad grave”, “padecimientos permanentes y difíciles de soportar” o enfermedad que “conduciría necesariamente a la muerte”.

No hay garantías, ni normas, respecto a quienes han de certificar sobre la enfermedad grave o padecimientos permanentes difíciles de soportar dicen nuestros Abogados delito eutanasia. La situación es confusa. Tampoco las personas que puedan cooperar o ejecutar la muerte de quien solicita la eutanasia; en principio, puede ser cualquiera, desde un médico a un tercero, aunque en este caso el ejecutor necesitaría previamente un certificado y con posterioridad preparar fríamente la ejecución, lo que resulta aberrante. El médico necesitaría también que otros certificaran la situación.

Después de todos los preparativos cabe pensar si alguien estaría dispuesto a ejecutar los hechos sabiendo que va a ser condenado.

Solo son posibles las conductas dolosas. No es suficiente el dolo eventual. Tampoco las formas imprudentes al no establecerse de forma concreta en el Código.

No cabe ninguna causa de justificación. No puede admitirse el estado de necesidad, ayudando a morir al que padece una enfermedad grave a fin de evitarle sufrimientos, sea cual fuere la situación del enfermo. Mientras éste no preste su consentimiento nadie está autorizado a terminar con su vida. Consentimiento: En el art. 143.3 se dice que la eutanasia ha de llevarse a cabo “por la petición expresa, serie e inequívoca” de quien solicite la muerte. El consentimiento ha de ser claro y no ofrecer dudas de que pueda ser invalidado. No es necesario que sea escrito. El legislador no se pronuncia sobre el consentimiento en caso de menores o incapacitados. Tienen interés los supuestos de recién nacidos con graves problemas de salud o taras físicas. Estos supuestos presentan serios problemas con la consiguiente inseguridad jurídica como consecuencia de quién ha de prestar el consentimiento, así como la certificación médica de que puede practicarse la eutanasia.

Concurso: En materia de concurso de leyes es de aplicación preferente el art. 143.4 frente a los núms. 2º y 3º del mismo artículo por el principio de especialidad (art. 8.1).

El testamento vital consiste en una declaración escrita en la que una persona con plena capacidad de decisión pide que no se prolongue su vida artificialmente por cualquier motivo. Plantea problemas el consentimiento prestado “a priori”, pues la persona puede cambiar de opinión con el paso del tiempo. Se puede salvar con una ratificación periódica del documento. Salvada esta cuestión debe ser eficaz siempre que se considere que fue emitido sin vicios invalidantes. En definitiva, es una negativa a tratamiento médico. El sujeto delega la decisión final en el médico, en familiares o terceros en situaciones en las que el sujeto carece de capacidad de decisión. A veces pueden plantearse problemas de prueba.