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Contamos con nuestros mejores Abogados delito salud pública para la defensa de este tipo de expedientes. La tramitación compleja del mismo hace a nuestros Letrados estar SIEMPRE en la vanguardia del asesoramiento jurídico Penal. «…El art. 374 CP es una norma especial en relación con la general del comiso del art. 127, se refiere a dicha consecuencia en materia de tráfico de drogas con un alcance omnicomprensivo.

En las tres categorías de bienes que se incluyen como objeto de comiso, al amparo de la norma general, contenida en el citado art. 127, estos son los efectos que provengan del delito, es decir, el producto directo de la infracción; los bienes, medios o instrumentos con los que se haya preparado o ejercitado; y las ganancias provenientes de delito. Existen actuaciones donde la notoria importancia de la drogas intervenida provoca al prisión provisional por delito de tráfico de drogas según nuestros Abogados delito salud pública.

Los instrumentos del delito han sido definidos jurisprudencialmente como los útiles y medios utilizados en la ejecución del delito, y los vehículos, buques y aeronaves, deben considerarse incluidos entre los bienes, medios o instrumentos con que se haya preparado o ejercitado la infracción criminal.

Por ello, cuando el vehículo es utilizado como instrumento para la ejecución del delito y se trata de una operación de transporte lo que le es imputado, usándose aquél como lugar de ocultación de la droga que por su volumen y peso necesita el auxilio del vehículo, lo razonable es entender que el uso del vehículo para el transporte de la droga es un elemento esencial en el modo de comisión del mismo.

Y este es el criterio seguido por la sentencia de instancia que en su FD 5, apartado 5.2, acuerda, entre otros, el comiso del vehículo Hyundai Terracan DYV al haber sido utilizado por los acusados para la perpetración del delito.

Debe recordarse que en el cause casacional utilizado es necesario partir de manera inexcusable del más absoluto y riguroso respeto a los hechos declarados probados, sin omitir los que aparecen en el relato histórico ni incorporar otros que no se encuentren en aquél. Se ha dicho reiteradamente que, cuando se opta por la vía del error de derecho, se parte de un absoluto respeto a la relación de hechos probados, por lo que, habiéndose constatado que no se puede modificar su contenido, resulta inoperante cualquier alegación sobre errores de calificación jurídica, ya que no existe base fáctica que pueda sustentar la pretensión del acusado». (F. J. 7o)

La OMS define la toxicomanía en su informe técnico 116/57 como “el estado de intoxicación periódica o crónica producido por el consumo reiterado de una droga natural o sintética”, y la dependencia como el estado de sumisión física o psicológico respecto de una determinada droga resultado de la absorción periódica o repetitiva de la misma.

«..no cabe condenar a los dos acusados como coautores del mismo delito del art. 368 CP.

Ciertamente la conducta de Jairo Pablo encaja en la autoría propiamente dicha del párrafo inicial del art. 28. Fue quien realizó por sí mismo el hecho definido como delito en el art. 368. Son tres las aprehensiones de cocaína que nos narran los hechos probados de la sentencia recurrida: la primera, relativa a la venta por parte de Jairo Pablo de una papelina de cocaína de 0,04 gramos; la segunda, otra venta de la misma persona respecto de cinco papelinas y peso total de 0,254 gr., y la última referida a otras once de 0,592 gr. que tenía entre sus nalgas dicho Jairo Pablo cuando fue registrado al ser detenido junto con Mauricio Francisco.

1. Veamos qué nos dicen los citados hechos probados respecto de la intervención de este último:

  • a) Lo que se narra en el párrafo primero carece de relevancia, porque se refiere a un envoltorio cuyo contenido no llegó a acreditarse. No cabe hablar al respecto de sustancia estupefaciente.
  • b) En el párrafo tercero, con referencia a las dos citadas operaciones de venta que realizó Jairo Pablo, Mauricio Francisco, en la misma plaza barcelonesa en que estas tuvieron lugar, desplegó “funciones de vigilancia para aquel habiendo llegado a advertirle en dos ocasiones de la presencia de dos patrullas policiales”
  • c) Mauricio Francisco fue detenido en esa madrugada del 16.12.2007 junto con Jairo Pablo; pero, a diferencia de este último, al primero nada significativo le encontraron al ser registrado.

Por tanto, la actuación punible del Mauricio Francisco queda reducida a la mencionada del apartado b) que, a nuestro juicio, encaja en la figura del cómplice definida en el art. 29 CP.

Es conocida la doctrina de esta sala, en virtud de la cual la aplicación de la figura de la complicidad respecto de estos delitos de los arts. 368 y ss. CP se ve reducida de modo muy significativo a consecuencia de los amplios términos en que aparece redactado tal art. 368, de modo que aquellas conductas que, para otra clase de delitos, habrían de considerarse constitutivas de cooperación necesaria –art. 28 b) CP– o no necesaria — complicidad del art. 29– en estos relativos al tráfico de drogas son autoría por encajar en los amplios términos antes referidos.

Respecto de la cooperación necesaria ningún problema práctico hay, ya que en definitiva a estos (cooperadores necesarios) se les considera autores en el art. 28 y han de penarse como tales, es decir, con las sanciones previstas en el texto legal correspondiente (art. 61 CP).

Y respecto de la complicidad en sentido estricto, esta sala, ante casos de auxilio mínimo en los actos relativos al tráfico de drogas, que se vienen incluyendo en la gráfica expresión de “favorecimiento del favorecedor”, viene optando por permitir, cuando se trata de supuestos de colaboración de poca relevancia, la aplicación de tal art 29 con la consiguiente rebaja de la pena en un grado prevista en el art. 63. Tal ocurre, por ejemplo, en caso de tenencia de la droga que se guarda para otro de modo ocasional y de duración instantánea o casi instantánea, o en el hecho de simplemente indicar el lugar donde se vende la droga, o en el solo acompañamiento a ese lugar.

Estimamos que, conforme a la doctrina que acabamos de exponer, ese comportamiento de Mauricio Francisco que se expone en el anterior apartado b) responde al concepto de complicidad. No actuó este en nada directamente relativo a la cocaína que estaba vendiendo Jairo Pablo. Se limitó a vigilar para avisar a este cuando viera aparecer por allí a la policía y así pudo ayudarle en dos ocasiones concretas. Estaba auxiliando a la persona del autor principal en una posición subordinada a este, favoreciendo al favorecedor.