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Este tipo de expedientes se han tramitado en nuestra Firma por los Abogados delito Timo Tocomocho y la imputación realizada por el Ministerio Fiscal no sólo ha sido el delito de estafa sino además el agravante de delito continuado y más aún el agravante de banda organizada toda vez que existía detrás una verdadera estructura perfectamente organizada. Cuente con el mejor Asesoramiento de nuestros Abogados Especialistas en Delito de Estafa.

El delito de estafa suele desarrollarse en estaciones de tren y aeropuertos, mediante una persona que abordando a la víctima manifiesta tener un billete de lotería premiado y que por las prisas no puede cobrar. Este timo se efectúa en cuestión de segundos para que la víctima no tenga tiempo de reacción alguno. Pide a la víctima desesperadamente que le abone una pequeña parte de dinero de la cantidad que supone el premio, ya que debido al viaje que tienen que hacer no puede cobrar. En esta representación es dónde se realiza el delito de estafa, que como ya vimos dependiendo de a qué afecte nos podemos encontrar, ya lo explicaron nuestros Abogados delito de estafa, ante la modalidad de delito de estafa grave.

Para dar mayor credibilidad interrumpe otro aparente transeúnte gancho que suele afirmar la autenticidad del premio exhibiendo un listado de boletos premiados en un periódico. La víctima accede a aportar la cantidad del dinero premiado y cuando va a recuperarlo a la ventanilla de la lotería comprueba que el billete es falso.

Desde el plano fáctico, se investigaba en estas diligencias la actuación de unos estafadores, que habían dado un timo conocido como el ” timo del tocomocho” a una persona de avanzada edad (81 años) quien tras denunciar estos hechos, puso en marcha la investigación llevada a cabo por la policía municipal de Bilbao, en cuyas céntricas calles había ocurrido este suceso. El Juzgado de Instrucción había sobreseído provisionalmente la causa ordenando en Auto de 3 de febrero de 2010 que todo ello se verificaba «sin perjuicio de las investigaciones que corresponda realizar a la policía judicial», con cuya apoyatura señala la Audiencia se continuó con la investigación policial en curso (cuya estafa se había perpetrado el día 19 de enero de ese mismo año). Del estudio de la causa se infiere que la contestación de la entidad bancaria ante la petición de datos realizada policialmente lo fue con fecha 4 de febrero de 2010 lo que es importante, puesto que permite constatar que investigación judicial y policial no se hallaban totalmente descoordinadas como parece poner de manifiesto la parte ahora recurrente.

Conviene también poner de manifiesto, antes de seguir con nuestra argumentación, que la investigación se centraba en el estudio de las grabaciones de las cámaras de seguridad que cubrían todo el escenario del timo, esto es, las distintas calles, plazas y otro lugares a los que se hubieran dirigido los sospechosos con la víctima. Y dentro de tal escenario, se pudo comprobar a través de las cámaras de El Corte cómo P se apeaba de un turismo, en unión de otros dos varones, uno de ellos el conductor del mismo; en esto, apareció una tercera persona (también varón) que hablaba a través de un teléfono móvil y que se dirigía al conductor del vehículo citado; en las cámaras sitas en el VA de la Gran Vía de T se observa cómo entra la víctima en la entidad y tras él, ese tercero, que guarda cola con él, pero cuando la víctima es atendida, abandona la cola sin efectuar gestión alguna; tras ello, se dirigen a otra sucursal bancaria del propio VA, entrando tras P esa tercera persona, guardando de nuevo cola detrás de la víctima, y se observa cómo abandona después la misma para dirigirse al cajero automático y operar en él; finalmente, se dirigen a otra entidad bancaria  en donde se repite la escena, guardando cola dicha tercera persona sospechosa, sin verificar operación alguna, mientas habla por el teléfono móvil.

De esta mecánica operativa puede deducirse que conociendo la titularidad de la tarjeta con la que operó ese tercer individuo en la sucursal bancaria podría llegarse a conocer su identidad y dirección, sin que a la investigación pudiera interesarle el tipo de operación bancaria que verificó, pues tal dato se encontraba fuera de cualquier utilidad práctica para la identificación de los presuntos autores de la estafa. En efecto, solicitado tal dato, la titularidad de la tarjeta resultó aparecer a nombre de Paulina , lo que permitía suponer que, o bien tal tarjeta había sido sustraída -y en su caso, denunciada su desaparición-, o su usuario tenía algún vínculo con dicha mujer que le permitía tal posesión. Conocida la domiciliación de tal R en E, provincia de U, dato éste que es naturalmente accesible a la policía judicial, como es la residencia de una persona, remitieron un correo electrónico a la policía local de citado municipio con las grabaciones obtenidas al objeto de poder identificar a ese tercer individuo, resultando que el agente de la policía municipal con número profesional informó al equipo que le requería tal información que se trataba de P , y el otro, que aparecía en las grabaciones, su hermano, W, y que Q era la pareja sentimental del primero.

A través de la Guardia Civil se pudo llegar a la identificación del Skoda, matrícula ….HHH, propiedad de X de las mismas características y matrícula que el turismo con el que se desplazaron a Bilbao los sospechosos el día 19 de enero, pudiéndose comprobar que dicho automóvil había obtenido un ticket de estacionamiento en tal ciudad ese mismo día, e igualmente de las diligencias de investigación de la policía judicial de dicha ciudad resulta la atribución de una serie de terminales telefónicos a nombre de X, sobre los que se expidió mandamiento judicial para averiguar los datos asociados a las comunicaciones habidas entre tales teléfonos, obteniéndose la comprobación de que habían interactuado entre ellos en el centro de X en la propia zona del timo del tocomocho, el día 19 de enero de 2010. Cuente  con el asesoramiento penal de nuestros  Abogados delito de estafa.

De lo que antecede se pone de manifiesto que toda la conexión con la identidad de los investigados resulta de la información que se obtiene por la policía judicial con respecto a la persona sospechosa que operó en el cajero automático, pues conocida su identidad los demás datos se desprendían necesariamente de ahí, sin necesidad de generar la obtención de datos bancarios relativos a las extracciones o movimientos que se hubieran llevado a cabo con tal tarjeta, pues esa información no interesaba a la investigación, que desde luego no se trataba de un delito económico o societario, sino una estafa a través del timo del tocomocho.