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Según nuestros Abogados Especialistas en delito de Violación para que se produzca el delito es necesario utilizar la violencia contra la víctima a fin de conseguir el acceso carnal por vía vaginal con ella.

Este delito de Violación requiere como elementos:

  • una acción consistente en atentar contra la libertad sexual de otra persona, valiendo cualquier tipo de acción cuya finalidad sea invadir la libre disposición de favores sexuales de otra persona.
  • En los sujetos activos y pasivos de este delito no tiene acepción alguna el sexo, bastando que sea un ser humano, una persona.
  • que en la acción del atentado sexual ha de mediar violencia o intimidación.

 

La jurisprudencia estudiada por nuestros Abogados delito de violación señalan que se requiere para existencia del delito de agresión sexual los siguientes elementos:

  • un requisito objetivo de la acción proyectada por el cuerpo de la persona ajena y un elemento intencional o psicológico, representado por la finalidad lúbrica o deshonesta, produciéndose sobre personas de uno u otro sexo, usando fuerza real o presunta, tanto por el empleo de la fuerza o intimidación, o por hallarse la víctima privada de razón o sentido o por abusarse de su enajenación, o por ser menor de 12 años, aunque no concurra fuerza, violencia o privación de razón o sentido o abuso de estado.
  • se trata de un delito de tendencia, en el cual el elemento subjetivo que tiñe de antijuridicidad la conducta está constituido por el ánimo libidinoso o propósito de satisfacción sexual. En estos delitos, que tienen normalmente naturaleza de clandestinos, las manifestaciones de las víctimas adquieren, según la doctrina de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, un carácter preponderante y de suma importancia, siempre que su evidencia no sea destruida por otras pruebas de mayor fuste o cuando, por su propio contenido, conduzcan a situaciones absurdas o sin posible sentido real.

Dicho lo anterior, indican nuestros Abogados delito de violación que en la acción penalmente castigada debe haber acción lúbrica, la presencia de violencia o intimidación en su realización, consistente en tapar la boca y tirar al suelo, lo que constituyen signos de fuerza o violencia, así como la ausencia de consentimiento válidamente prestado por el sujeto pasivo para elegir y practicar la opción sexual que prefiera en cada momento, sin más limitación que el obligado respeto a la libertad ajena, así como la de escoger con quién ha de realizar los actos relativos a su opción sexual y de rechazar proposiciones no deseadas y repeler eventuales ataques. Sobra decir la especial relación entre el delito de violación y el delito de lesiones.

Esta intimidación debe ser, según reiterada jurisprudencia, seria, previa, inmediata, grave y determinante del consentimiento forzado y, en cuanto a la resistencia de la víctima, es suficiente para integrar la figura delictiva que, ante la manifiesta y explícita oposición de la víctima, el agente persista en sus propósitos, venciendo por la fuerza esa oposición y la resistencia ofrecida, aunque ésta fuera una resistencia pasiva, porque lo esencial es que el violador actúe contra la voluntad de la persona violada porque obra conociendo su oposición, toda vez que, incluso para superar esa resistencia meramente pasiva, el agresor necesita utilizar la fuerza o la energía muscular, por escasa que ésta sea, sobre el cuerpo de la víctima para conseguir el objetivo propuesto.

El tipo del artículo 179 del Código Penal, estudiado por nuestros Abogados delito de violación indica que se requiere los mismos elementos de tipo básico del artículo 178 en cuanto a los conceptos de atentado a la libertad sexual de otra persona, incluida la utilización de violencia o intimidación, implicando la acción específica de este tipo, frente a la genérica del artículo 178, que la agresión sexual sea, bien por acceso carnal por vía vaginal, bucal o anal, que antes de la reforma quedaba sin concretar, bien en la introducción de cualquier clase de objetos por vía vaginal o anal.

En el caso de los autos, la víctima rechazó las proposiciones del acusado de delito de violación, demostrando su oposición clara y decidida a realizar el acto carnal, intentando que el asaltante saliera de su habitación y poniendo gran resistencia a la fuerza empleada por el acusado para vencer su oposición, que trató de neutralizar lanzándose sobre ella y tirándola al suelo, desde donde continuó con su acción agresiva y con su decisión de consumar el delito de violación, reflejando dicha intención el hecho de efectuar tocamientos en la zona genital, así como el de quitarle las bragas, tapándole la boca con la mano y agarrándole uno de los brazos con la intención de penetrarla vaginalmente, al tiempo que le indicaba que su hermana no se encontraba en el domicilio, con la intención de intimidarla, poniendo en su conocimiento que nadie acudiría en su auxilio.

No cabe duda de que el propósito del agente era la penetración vaginal de la agredida, a la que despojó violentamente de sus prendas íntimas, colocándose encima de ella e intentando apartar sus piernas, consiguiendo tocarle los genitales, pese a la resistencia empleada por la víctima en todo momento, primero manteniendo juntas las piernas, impidiendo la penetración pretendida por el procesado y después saliendo medio desnuda a la calle, acreditando que, si el acusado no consiguió sus propósitos, se debió a dicha actuación contraria, por lo que los hechos, conforme a reiterada doctrina, deben calificarse de violación en grado de tentativa.

El criterio estudiado por los Abogados delito de violación de la Firma, exige que la condena penal impuesta se funde en distintos actos de prueba, obtenidos con estricto respeto de los derechos fundamentales y practicados en juicio oral, bajo la vigencia de los principios de igualdad, contradicción, inmediación y publicidad, y que la actividad probatoria sea suficiente para generar en el Tribunal o Juzgado la evidencia de la existencia, no sólo de un hecho punible, sino también de la responsabilidad penal que en él tuvo el acusado, pues la inocencia ha de entenderse en el sentido de no autoría, no producción del daño o no participación en él. Existe una especial relación entre este tipo delictivo y el delito de agresión sexual.

La constante doctrina sentada por el Tribunal Constitucional expone cómo dicha presunción exige para ser desvirtuada, según nuestros Abogados delito de violación la existencia de un mínima y suficiente actividad probatoria, producida con las debidas garantías procesales, que resulte racionalmente de cargo y de la que se pueda deducir la culpabilidad del acusado, todo ello en relación con el delito de que se trate, los elementos específicos que lo configuran y su autoría o participación. Existe una especial relación entre este tipo delictivo y el delito de abuso sexual.

Como consecuencia de la vigencia de esta presunción constitucional, la carga material de la prueba corresponde exclusivamente a la acusación y no a la defensa, las partes acusadoras deben acreditar en el Juicio los hechos constitutivos de la pretensión penal, quedando el acusado liberado de la carga de probar su propia inocencia y sin que pueda exigírsele una probatio diabólica de los hechos negativos.

Así, la prueba comprende dos extremos fácticos, que son la existencia real del ilícito penal y la culpabilidad del acusado, entendida ésta como sinónimo de intervención o participación en el hecho. Igualmente se exige para su enervación que haya prueba que sea:

  • Real, es decir con existencia objetiva y constancia procesal documentada en el Juicio.
  • Válida, por ser conforme a las normas que la regulan, excluyéndose la practicada sin las garantías procesales esenciales.
  • Lícita, por lo que deben rechazarse las pruebas obtenidas con vulneración de Derechos Fundamentales.
  • Suficiente, en el sentido de que no sólo se hayan utilizado medios de prueba, sino que, además, de su empleo se obtenga un resultado probatorio que sea bastante para fundar razonablemente la acusación y la condena, es decir, no basta con que exista un principio de actividad probatoria, sino que se necesita un verdadero contenido inculpatorio en el que apoyarse el Órgano Juzgador para formar su convicción condenatoria, y, en tal sentido, ya declaró la sentencia del Tribunal Constitucional que los medios de prueba han de tener un signo o sentido incriminatorio respecto de la participación del acusado en el hecho, siendo por tanto prueba de cargo.

Deben concurrir en el testimonio de la víctima para dotarlo de plena credibilidad como prueba de cargo, conforme a la doctrina de la Sala Segunda del Tribunal Supremo expresada y estudiada por nuestros Abogados delito de violación son los siguientes requisitos:

  • Ausencia de incredibilidad subjetiva, derivada de las relaciones acusado-víctima, que pudieran conducir a la deducción de la concurrencia de un móvil de resentimiento, enemistad, venganza, enfrentamiento, interés o de cualquier índole que privase al testimonio de la aptitud para generar ese estado subjetivo de certidumbre en que la convicción judicial estriba.
  • Verosimilitud, dado que el testimonio, con mayor razón al tratarse de un perjudicado, debe estar rodeado de algunas corroboraciones periféricas de carácter objetivo, que lo doten de aptitud probatoria, de manera que el propio hecho de la existencia del delito esté apoyado en algún dato añadido a la pura manifestación subjetiva.
  • Persistencia de la incriminación, de manera que sea prolongada en el tiempo, sin ambigüedades ni contradicciones, pues constituyendo la única prueba enfrentada a la negativa del acusado, que proclama su inocencia, prácticamente la única posibilidad de evitar la indefensión de éste es permitirle que cuestione eficazmente dicha declaración poniendo de relieve aquellas contradicciones que señalen inveracidad.

En cuanto a la pena a imponer al acusado de delito de violación, dado que el artículo 179 del Código Penal , en relación con el artículo 178 del Código Penal , establece una pena que oscila entre los 6 y los 12 años de prisión.