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El delito de Falsedad en documento Mercantil, es según palabras de nuestros Abogados Penalistas, el normal compañero de viaje del delito de estafa. Es normal, que ambos aparezcan de manera conjunta y en su modalidad agravada de delito continuado. Son mu habituales estas imputaciones en asuntos del altas fraudulentas de líneas de telefonía móvil para la posterior venta de los terminales en el mercado de segunda mano o en la alteración de letras de cambio y otros medio de pago. DOMINAMOS LA MATERIA Y SABEMOS COMO EJERCER LA MEJOR DEFENSA.

Podríamos definir al delito de Falsedad en documento Mercantil como el uso inadecuado de los documentos de identidad auténticos por quien no es titular, se trata de engaño sobre la identidad. Dicho esto, quizá primero debería ensayarse la posibilidad de que las conductas de atribución de la identidad ajena para el ejercicio de algún derecho, que vayan, por tanto, más allá del mero uso público de nombre supuesto, puedan caber dentro de la tipicidad de la usurpación de Estado civil.

Cuando nuestros Abogados delito de falsedad en documento mercantil ejercen la defensa demuestran que no son constitutivos de un delito continuado de falsedad en documento mercantil, al no darse los elementos configuradores precisos para aplicar esta modalidad delictiva. No concurre el elemento material u objetivo de la falsedad ya que, en su opinión, no se ha producido la mutación material de la verdad por alguno de los procedimientos o formas enumerados en el Código Penal y tampoco concurre el elemento subjetivo o dolo falsario consistente en la concurrencia de la conciencia y voluntad de transmutar la verdad.

La manipulación de las letras cambiales realizada por el acusado, es evidente que se ha producido una falsedad en documento mercantil perfectamente tipificada en el artículo 390.1º del Código Penal en relación con el artículo 392 del mismo texto legal. A pesar de los hechos que se declaran probados, no concurren los elementos necesarios exigidos por los dos artículos citados para tipificar el delito de estafa, ya que no concurre un engaño precedente o concurrente y además dicho engaño no tiene la suficiente entidad como para provocar el traspaso patrimonial. Insiste en que el importe de las citadas cambiales se corresponden con el negocio jurídico subyacente.

La utilización de la vía del error de derecho para el delito de Falsedad en documento Mercantil después de realizada la alteración de las letras de Cambio. Nuestro cliente intentó hacer efectivas presentando una letra falsa de  en el banco para su pago, si bien éste no se llevó a cabo porque los aceptantes no contaban con dinero suficiente en las cuenta donde las letras estaban domiciliadas. En consecuencia, se diseña perfectamente la puesta en marcha de una maniobra tendente a producir un desplazamiento patrimonial, derivado de la alteración de la verdad de letra de cambio, lo que integra una maniobra fraudulenta inicialmente idónea para producir un desplazamiento patrimonial. Los hechos, tal como se relatan, integran sin duda un delito continuado de falsedad en documento mercantil, en cuanto que mediante una operación repetida sobre cada una de las seis cambiales alteradas, falsea su contenido incrementando notablemente la cantidad por las que habían sido libradas. En relación con el delito de estafa en grado de tentativa, su continuidad delictiva no está tan clara, pues sólo hay constancia de intento de cobro de una letra de cambio que resultó impagada por las razones que hemos expuesto con anterioridad. El relato fáctico no es concluyente en cuanto a la realización de sucesivas operaciones fraudulentas, en las que se intentase el cobro repetido de las letras falseadas. La lectura del acta del juicio oral, pone de relieve que el Banco no pagó la primera letra por inexistencia de fondos, e incluso hizo notar al acusado que había un defecto de timbre. Por consiguiente, sólo existe descrito un delito de estafa en grado tentativa que no da lugar a su apreciación como continuado, lo que repercutirá sobre la pena a imponer, según se explicará en la segunda sentencia.