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Denuncia en primer lugar este recurrente de infracción del delito de incendio del artículo 351 del Código Penal argumentando, al amparo del artículo 849.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que no concurren sus presupuestos y que los hechos debieron calificarse como constitutivos del delito de daños del artículo 266 del Código Penal, según nuestros Abogados delito de incendio.

Una vez más hemos de recordar que este cauce casacional permite exclusivamente criticar la subsunción de los hechos probados en la norma penal, pero siempre partiendo de que la versión de aquéllos que relata la sentencia ha de respetarse de manera absoluta, Abogados delito de incendio. Pues bien, esa narración describe que el recurrente arrojó tres botellas de líquido inflamable en el balcón de la vivienda de María B., que aquellos objetos alcanzaron al salón de la vivienda, donde la hija de aquélla veía la televisión y que las botellas prendieron fuego y que originaron a la citada quemaduras en dorso de la mano y daños en la balconera y en un sofá. Añade que el dato de la existencia de personas en la vivienda le era conocido y que intervinieron los bomberos, el delito de incendio en este supuesto se relaciona con el delito de lesiones.

El delito de Incendio en el Código Penal

El delito del artículo 351 del Código Penal ha sido calificado por la jurisprudencia de este Tribunal de peligro hipotético. Puede al efecto comprobarse la línea jurisprudencial. Basta para que pueda darse por cometido el delito la idoneidad de la acción para la producción del peligro que se recoge en la tipicidad. No solamente no es necesario que se cause el daño, a la vida o integridad física, sino que ni siquiera que una persona concreta haya visto esos bienes suyos en riesgo. Lo único que se requiere es la intención de causar tal riesgo, o, al menos, que este le sea atribuible a título de dolo eventual. Y aunque falte la voluntad de que efectivamente la vida o la integridad se vean lesionados como bienes jurídicos.

Resulta por ello irrelevante, desde luego, que el motivo del hecho ejecutado fuera amedrentar a quienes se encontraban en la vivienda. El motivo es periférico respecto de los elementos que constituyen el delito sin que haga desaparecer a ninguno, Abogados delito de incendio. Y también por ello es irrelevante la intensidad del peligro concreto que el fuego origine, pues basta la capacidad abstracta de engendrarlo que tiene la acción realizada. Precisamente aquella diversa configuración del delito del artículo 351 hace inadecuada la comparación vanamente ensayada por el recurrente con el tipo de los artículos 353 y 354.

La jurisprudencia de esta Sala, Abogados delito de incendio, en una primera fase consideró el tipo penal del art. 351 del C. Penal como un delito de peligro abstracto si bien en un momento posterior comenzó a calificarlo como un delito de peligro hipotético o potencial, modalidad también denominada delito de peligro abstracto-concreto o delito de aptitud. En ellos –se matiza- no se tipifica en sentido propio un resultado concreto de peligro, sino un comportamiento idóneo para producir peligro para el bien jurídico protegido. En estos supuestos la situación de concreto peligro no es elemento del tipo, pero sí lo es la idoneidad del comportamiento realizado para producir dicho peligro. En consecuencia, el delito de incendio deberá considerarse consumado cuando el fuego se haya iniciado en condiciones que supongan ya, desde ese momento, la existencia del peligro para la vida o la integridad física de las personas, aun cuando la intervención de terceros impida su concreción y desarrollo efectivos.

Penas Privativas de Libertad por Delito de Incendio

Como es sabido, según criterios doctrinales suficientemente asentados sobre la materia, en los delitos de peligro hipotético o potencial (delitos de aptitud) no se requiere la existencia de un resultado de peligro concreto ni tampoco de lesión. Ello no quiere decir que pueda hablarse de delito de peligro presunto, pues

ha de concurrir siempre un peligro real, aunque genérico o abstracto, caracterizado por la peligrosidad ex ante de la conducta, pero sin necesidad de que ese peligro se materialice en la afectación de bienes jurídicos singulares. De modo que se exige siempre la existencia de una acción peligrosa (desvalor real de la acción) que haga posible un contacto con el bien jurídico tutelado por la norma (desvalor potencial del resultado), si bien cuando este contacto llegue a darse estaremos ya ante un delito de peligro concreto.

El tipo penal del art. 351 quedará, pues, descartado y se considerará atípica la conducta cuando esa posibilidad de afectación concreta del bien jurídico (desvalor potencial de resultado) quede excluida de antemano al no ser factible, desde una perspectiva ex ante, que se acaben poniendo en peligro con la conducta incendiaria los bienes jurídicos de carácter personal que tutela el precepto.