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El artículo 250.1.6 del Código Penal y el inciso 1o del art. 432.2 del mismo CP, podemos afirmar, según el criterio de nuestros Abogados delito estafa que nos encontramos ante una cualificación del delito de estafa determinada por la “especial gravedad” del hecho.

Abogados Especialistas en Estafas Graves

Señalan nuestros Abogados Especialistas en Estafas Graves que una sola cualificación, para cuya determinación la ley penal impone tener en cuenta tres criterios:

  • El valor de la defraudación.
  • La entidad del perjuicio, que como ha dicho esta sala (S. 12.2.2000) puede considerarse el reverso del mencionado criterio 1o. Es decir, en realidad este criterio 2o no es un criterio más a añadir al 1o.
  • La situación económica en que el delito deje a la víctima o a su familia.

Repetimos: nos hallamos ante una sola agravación específica definida por revestir el hecho “especial gravedad”, y para conocer si en el caso existe tal “especial gravedad” el legislador nos impone tres criterios (en realidad sólo dos como acabamos de decir), Abogados Especialistas en Estafas Graves. Engaño basado en una simulación expresa, es decir, aparentando un hecho respaldándolo con una afirmación mendaz, expresis verbis; Engaño basado en actos concluyentes, esto es, aparentando un hecho y respaldándolo no necesariamente en afirmaciones mendaces, sino aun verdaderas, pero realizando conductas que lleven al engañado a un error.

Supuestos de Estafas Graves

Desde luego si la cantidad defraudada es por sí sola importante nadie puede dudar de que nos encontramos ante un hecho de “especial gravedad”. Una referencia para determinar esta cantidad puede ser la de seis millones de pesetas (treinta y seis mil euros) que vinimos considerando como cifra para estimar como muy cualificada la paralela agravación establecida en el no 7o del art. 529 CP 73 a partir de una reunión plenaria de esta sala de 26.4.91, que estableció la de dos millones para apreciarla como simple (Ss. de 16.9.91, 25.3.92 y 23.12.92, y otras muchas). En ocasiones la imputación por delito de estafa viene de la mano de la agravación por banda organizada.

El Delito de Estafa y el Delito de Apropiación Indebida

En estos casos no es necesario atender a la situación en que quedó la víctima tras el delito de estafa. Aunque el defraudado fuera, por ejemplo, un banco o una entidad pública, una cantidad importante por sí misma confiere a las estafas o apropiaciones indebidas “especial gravedad”. Parece lógico entenderlo así como lo viene haciendo esta sala en muchas de sus resoluciones (Ss. 23.7.98, 9.7.99, 12.2.2000, 7.12.2000, 22.2.2001, 14.12.2001y 102/2008 de 7 de febrero) que en ocasiones ha interpretado esta norma (250.1.6o) en relación con la del art. 235.3, a fin de evitar dar mayor extensión a la agravación paralela prevista para el delito de hurto (235.3) que a la ahora examinada, siendo más graves las penas de la estafa que las del hurto.

Con frecuencia alegan las defensas en esta clase de hechos que el uso de la conjunción copulativa “y” en el art. 250.1.6a, en contraposición a la disyuntiva “o” del 235.3, ha de tener como consecuencia la eliminación de la cualificación en las estafas y apropiaciones indebidas en casos de cantidades defraudadas importantes cuando no se ha dejado en mala situación a la víctima. Entendemos que con la conjunción “y” o con la “o” la agravación es única: la “especial gravedad” a determinar mediante varios criterios con los que el órgano judicial ha de razonar. Nos encontramos con distintas tipologías de delitos de estafa, tales como, delito de estafas inmobiliarias, delito de estafas informáticas, delito de estafa en altas de telefonía, todas ellas, señalan nuestros  Abogados Especialistas en Estafas Graves reúnen el requisito de la especial gravedad.

Repetimos: una cantidad por sí sola importante puede ser la de seis millones antes referida, por sí sola permite la aplicación de esta cualificación. Y cuando tal cantidad importante no se alcance, entonces ha de entrar en juego el otro factor de medición de la especial gravedad, el de la situación económica en que el delito dejó a la víctima o a su familia. En un sentido similar ha fallado la jurisprudencia entendiendo la necesaria discriminación que el sentenciador debe ser capaz de realizar en el caso concreto a la hora de estudiar la idoneidad del engaño en diversas víctimas, pero no dejando de entregar protección.