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Dicen nuestros Abogados del Área de Derecho Penal que es de señalar que el bien jurídico protegido sobre el que atenta el delito de homicidio es la vida humana independiente. El delito de homicidio se encuentra dentro de los delitos contra la Vida de las Personas. Y aunque parezca evidente cuándo un ser humano tiene vida, la cuestión no es
tan sencilla, sobre todo a la hora de determinar el momento en el que comienza la vida humana independiente.

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Según el criterio de nuestros Abogados Penalistas, el nacimiento comienza ya en el momento del parto. Recordamos aquella explicación fundada en el Derecho Civil en dónde se especificaba la separación física del claustro materno y la consolidación de la vida independiente de forma que si se causa la muerte del niño en el claustro materno se comete un delito de aborto, mientras que si se ha producido ya contacto visual con la criatura se está ante un delito de homicidio, exigiéndose la respiración pulmonar autónoma del recién nacido.

Nuestro criterio coincide con la corriente doctrinal en el que se exige el corte del cordón umbilical y siendo necesaria la total separación del claustro materno. Tal y como decíamos con anterioridad, vida autónoma e independiente del nacido para la consolidación de los derechos inherentes a la Persona.

En cualquier caso, el nacimiento ha de ser un concepto autónomo para el Derecho Penal, independiente de las prescripciones del Código Civil, que exige, para considerar persona al sujeto, no sólo que haya nacido, sino además que viva 24 horas desprendido del claustro materno.

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Probablemente la tesis más adecuada, según nuestros Abogados delito de homicidio es la que entiende que sólo una vez haya sido expulsado del claustro materno y haya respirado autónomamente podrá considerarse al recién nacido una vida humana independiente y, por lo tanto una persona independientes a los efectos del art. 138 del Código Penal.

Estudiada la Vida conforme a la Legislación aplicable, vamos a acometer el estudio del concepto de muerte. La vida humana acaba con el fallecimiento de la persona, hecho que marca el límite del delito de homicidio, de modo que las actuaciones lesivas frente a un cadáver sólo pueden constituir otros ilícitos, distintos del homicidio, pero nunca delito de homicidio, no se puede matar a quién ya estaba muerto con anterioridad.

La determinación exacta del momento de la muerte es el de la cesación de la actividad vital no considerándose muerte la ausencia de respuesta cerebral. En este supuesto es viable que el corazón siga latiendo y los pulmones funcionando y no exista actividad cerebral.

Según nuestros Abogados para homicidio, la producción del homicidio mediante la utilización de cualquier medio, modo o procedimiento, incluida la omisión. De hecho, el delito de homicidio es un ejemplo de delito en el que cabe la comisión por omisión. El homicidio es un tipo de resultado material sin medios de acción legalmente determinados, de forma que es indiferente la forma en que se produzca el resultado de muerte.

La conducta típica del homicidio se delimita asimismo por el hecho de que no pueden concurrir ni las circunstancias del asesinato, tales como la alevosía, ensañamiento y precio, promesa o recompensa. La figura del homicidio está prevista en el Título I del Libro II del Código Penal, bajo la rúbrica “Del homicidio y sus formas”. Con carácter general, el homicidio supone la causación de la muerte de otra persona recogiendo la legislación penal española distintas formas de homicidio en función del modo de comisión del mismo. Las formas más características son el homicidio doloso, el homicidio imprudente y el asesinato.

Estoy seguro que en infinidad de ocasiones habréis escuchado, leído o visto en algún programa de televisión o una película que están juzgando o acusan a alguien de cometer un ‘homicidio’ e incluso en otras ocasiones se utiliza el término ‘asesinato’, pero aunque el resultado final es el mismo (una persona muerta) entre uno y otro término hay diferencias que a la hora de juzgar el caso determinará una pena mayor o menor.

Se considera asesinato cuando una persona causa la muerte de otra y lo lleva a cabo con alguno de los tres supuestos (o los tres juntos) de ‘alevosía’ (se realiza a traición y/o cuando se sabe que la víctima no va a poder defenderse), ‘ensañamiento’ (aumentando deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima) o ‘concurrencia de precio’ (cometiendo el crimen a cambio de una retribución económica o material).

Se considera homicidio cuando una persona causa la muerte a otra, pero en el crimen no se contempla ninguno de los tres supuestos citados en el apartado referente al asesinato. Se puede tener la intención de matar a alguien pero no ensañarse, ni realizarlo alevosamente o bajo recompensa, por lo que se diría que se ha cometido un ‘homicidio doloso’, aunque habitualmente no solemos verlo acompañado del término ‘doloso’.

El delito de homicidio también contempla el supuesto en el que alguien mata a otra persona pero ha sido sin intención, conocido como delito de homicidio imprudente, el ejemplo más claro para entenderlo es el atropello en un accidente de tráfico y la causa de la producción del fallecimiento es debido a una actitud negligente por parte del autor, por ejemplo la muerte por un accidente de trabajo por falta de la seguridad correspondiente por parte del empresario. Este tipo delictivo de homicidio es también conocido como delito de homicidio culposo porque es debido a la culpa involuntaria de su autor.

Si necesita un asesoramiento jurídico de primer nivel para un delito de homicidio, no dude en consultar con nuestros Abogados para homicidio. Sabrán solventar todas sus dudas y si Usted lo desea llevar su expediente con la mayor garantía de éxito.