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La agravante es una modificación de la conducta que la hace merecedora de mayor castigo en relación a la pena que se establece en el Código Penal. De manera concreta, el agravante de abuso de superioridad se da en delitos tan habituales como el delito de acoso sexual dónde, por ejemplo el Jefe acosa a la secretaria o en el delito de abusos sexuales a menores de un entrenador frente a sus jugadores.

La doctrina reputa la circunstancia de agravante de abuso de superioridad como una alevosía menor o de segundo grado y señala, para la concurrencia de tal agravante, los siguientes requisitos:

  1.  Desequilibrio de fuerzas a favor de la parte agresora.
  2. Disminución de las posibilidades de defensa.
  3. Aprovechamiento por el agresor del desequilibrio de fuerzas.
  4. Que la superioridad no sea inherente al tipo delictivo.

No puede dejar de sospecharse que esos elementos concurrieran en el caso enjuiciado; pero la sospecha no puede justificar la apreciación de una circunstancia agravante, que ha de estar tan acreditada como el hecho nuclear. Cuente con el mejor asesoramiento de nuestros Abogados Penalistas.

En el factum no se abarcan precisiones sobre cómo se desarrolló la conducta letal, más allá, insistamos, que para aseverar el dolo eventual. Y, consiguientemente, no cupo apreciar la concurrencia de la agravante de abuso de superioridad.