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El presente artículo vamos a realizar un estudio del delito de abuso sexual a menores de edad centrado en menores cuya edad se establece entre los 16 y los 17 años. Se trata de conductas están castigadas de acuerdo al Código Penal con una pena privativa de libertad de entre 1 y 3 años de prisión.

Nuestros abogados especialistas en abuso sexual a menores de edad ya realizaron un artículo dirigido a esta conducta de carácter penal cuando la víctima es menor de las edades señaladas en el párrafo anterior, así las cosas, solo tiene que pinchar en el anterior enlace para leer ese artículo señalado. Entrando con detalle en la presente esfera del delito de abuso sexual a menores de edad, distinguir dos formas de producción del señalado ilícito penal, el primero de ellos será conocido por el término abuso fraudulento. El abuso fraudulento se contiene en el contenido del artículo 182.1 del Código Penal y se caracteriza por la ausencia de la validez del consentimiento del menor prestado para el acceso sexual, no hay que olvidar te de igual manera existe un engaño. La segunda de las formas, que determinan la existencia del delito de abuso sexual a menores, se denomina desde el. de vista como prevalimiento específico. Este requisito, igualmente viene determinado en el contenido del artículo 182.1 del Código Penal y de mayor gravedad, cuál se castiga con la misma pena.

En esta infracción el consentimiento que presta el sujeto pasivo, menor de edad, ha sido un viciado intencionalmente por el sujeto activo que se prevale de una situación de superioridad manifiesta. En muchas ocasiones, la relación de superioridad entre autor y víctima permite al primero manipular el consentimiento del segundo sin que pueda existir la más mínima oposición por la víctima o sujeto pasivo.

Estudiaremos la siguiente sentencia con ayuda de nuestros Abogados delito de Abuso Sexual a menores de edad en dónde la menor en su declaración sumarial dijo que tiene 17 años, que cumple 18 en mayo. Que vive con su madre y Manuel sigue viviendo con ellas. Que el día de los hechos estaban Manuel y ella solos y le dijo que le diera un masaje en su habitación. Que estaba puesta la tele y se puso a darle el masaje y ella se estaba quedando dormida. Que ella estaba vestida tumbada boca abajo. Que él metía la mano por debajo de la camiseta. Que él iba bajando las manos poco a poco. Que llevaba un pantalón corto flojo. Que se podía bajar fácilmente. Que empezó a bajar el pantalón y empezó a bajarle las bragas. Por debajo del culo. Que era la primera vez que le bajaba la ropa interior para dar un masaje. Que los masajes se lo solía dar en la espalda. Que le bajó las bragas y ella estaba nerviosa y no sabía cómo reaccionar. Que le metió la mano por ahí. Que le tocó la vagina. Que al dar el masaje estaba tocándole el culo. Que luego le tocó la vagina. Que le metió la mano entre las piernas. Que en unos segundos quitó la mano. Que la quitó voluntariamente. Que ella no supo cómo reaccionar y no le dijo nada. Que luego cambió de postura y se sentó encima de la declarante. Que oyó una cremallera y le dijo qué estaba haciendo. Que él dijo que no sabía que estaba haciendo y que lo sentía y que quería hablar. Que a su madre no se lo contó. Que se lo contó tres meses después.

En el acto del juicio dijo que estaban en la habitación y que le estaba dando un masaje. Que le bajó los pantalones y la ropa interior. Que le introdujo los dedos y ella se quedó sin saber reaccionar. Que ella estaba tumbada boca abajo y el acusado sentado. Que ocurrió en su habitación y que estaba la televisión puesta. Que no estaba dormida. Que duda sobre si el acusado se quedó dormido dándole el masaje y que cabe la posibilidad de que él no fuera consciente. Que él se subió a la cama y escuchó la cremallera del pantalón pensando entonces que tenía que reaccionar y le dijo que no le parecía normal lo que había hecho. Que él pidió perdón. Que el acusado se subió encima de ella. Que a su madre se le contó transcurridos unos dos meses porque no quería causar problemas. Que lo contó con ocasión de una discusión que tuvieron. Que cuando refiere que él pudo no ser consciente lo hace porque habló con su madre y parece que cabe la posibilidad de que el acusado se quedara dormido y lo hiciera. Que le introdujo el dedo.

En otros Sentencia similar, según nuestros Abogados delito de Abuso Sexual a menores de edad señalan que la Jurisprudencia dice que ya con quince años, el control sobre la joven los realiza de otra manera, pues no posibilita que la misma haga amistades; por igual control a través de su teléfono móvil; impidiendo que tuviera relaciones con chicos, y cuando finalmente se producen con Avelino , se opone frontalmente a las mismas, incluso mandándole mensajes de voz alertándole de las relaciones y motejándola de “puta”. En esa misma línea, cuando a consecuencia de esa relación y su oposición, se produce el intento ansiolítico de María Dolores, trata de impedir que fuera a Urgencias diciendo que se la suministrara agua con azúcar, o estando presente ante la psicóloga que la entrevistó, con lo que impidió que pudiera manifestar los motivos de su actitud por estar el mismo presente. Cierto es que esa situación se desencade -como dice la víctima-, por la situación sin horizonte en que se encontraba, y que termina cuando cuenta a Avelino lo que la ocurre, acuden a su madre y se termina por denunciar el hecho; y es aquí, a nuestro juicio, cuando parece que adquiere una conciencia real de lo que le estaba pasando, teniendo hasta entonces, como ella puso de manifiesto -aunque con otra expresión- una “vida sin horizonte”.

Por lo expuesto, se considera que el abuso sexual inicial, que absorbe el carnal con penetraciones anal y vaginal, de carácter continuado, y con prevalimiento, se produjeron siendo María Dolores menor de trece años cumplidos; y que la situación de dependencia sexual, y los múltiples abusos de esa naturaleza se prolongaron en el tiempo hasta la denuncia deberían haber tenido una calificación penal específica. En definitiva, con respecto a los abusos que tienen como sujeto pasivo a María Dolores , constituyen delitos continuados de abuso sexual del señalado en el art. 182 párrafos 1 y 2, en relación con los arts. 181, párrafos 1 , 2 y 3 -al que absorben -, y art. 74 del Código Penal (en su redacción dada por LO 15/03, de 25 de noviembre, vigente a la fecha de los hechos y normas que son más favorables para el procesado), con independencia de que la situación se prolongara hasta su mayoría de edad, lo que habría de integrar otro tipo delictivo, por el que aquí no se condena; si bien tal situación podrá tener su relevancia en orden a valorar la entidad de la pena a imponer.

Puede concluirse, por tanto, que doctrinalmente, el abuso sexual se produce con la realización de actos atentatorios a la libertad sexual de otra persona, sin violencia ni intimidación y sin el consentimiento de esta última, y presenta tres modalidades de conducta: la primera o tipo básico ( art. 181.1º CP .), consiste en el abuso sexual sin consentimiento y sin violencia o intimidación; la segunda ( art. 181.2º CP ), es el tipo cualificado, cuando la conducta se realiza bajo los supuestos contemplados en dicho apartado: ser menor de 13 años…; y la tercera ( art. 181.3º CP .), cuando el consentimiento viene viciado por la situación de prevalimiento. El hecho se califica a través de las tres modalidades que se enumeran, en cuanto dichos tocamientos se realizan cuando la menor, de menos de trece años de edad -y por esa sola circunstancia- es incapaz de prestar consentimiento, además y en todo caso existe prevalimiento, como luego se verá.

El tipo básico viene caracterizado por la jurisprudencia por la concurrencia de los siguientes elementos: a) Un elemento objetivo de contacto corporal o tocamiento impúdico o cualquier otra exteriorización o materialización con significante sexual, en principio sin que represente acceso carnal; b) Ese elemento objetivo puede realizarse tanto ejecutándolo el sujeto activo sobre el cuerpo del sujeto pasivo, como con maniobras que éste realice sobre el cuerpo de aquél, siempre que éstas se impongan a personas incapaces de consentir libremente; c) Un elemento subjetivo o tendencial, que tiñe de antijuridicidad la conducta y que se expresa en el clásico “ánimo libidinoso” o propósito de obtener una satisfacción sexual.