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Vamos a realizar un estudio comparado del tráfico de drogas en el Código Penal por nuestros Abogados delito tráfico de drogas. El tráfico de drogas se ha convertido desde hace décadas como un problema social de gran relevancia. La complejidad de estos asuntos penales han colocado a Nuestra Firma en la vanguardia de los Abogados para la defensa de delitos contra la salud pública y los delitos de tráfico de drogas en el ámbito Nacional.

Asuntos con una importante repercusión en los Medios de Comunicación como Televisión, Radio y Prensa han sido encargados a nuestros Abogados Penalistas con sobresalientes éxitos en forma de Sentencias ganadas. Todo lo anterior es fruto de una mezcla perfecta: primero, recibiendo el encargo profesional desde “El minuto 0”. Y el segundo componente es contar con nuestros Abogados tráfico de drogas quienes cuentan con una amplia experiencia y cientos de Sentencias de Éxito.

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En Abogados tráfico de drogas defendemos a nuestros clientes con las máximas garantías y para ello basamos nuestro trabajo en el esfuerzo, la profesionalidad y el conocimiento especializado de la materia de los Profesionales de la Firma.

Desde hace años, tenemos muy claro que la especialización unida a una atención humana y cercana es el primer paso, el segundo es el valorar con detalle el asunto estudiando todas las circunstancias y analizando las opciones legales más beneficiosas para nuestros clientes.

Lo cierto es que el tráfico de drogas y el narcotráfico, además de perjudicar la salud del consumidor, genera una delincuencia dirigida a obtener medios económicos para adquirir las sustancias, y también, en cierta medida, una delincuencia violenta derivada del deterioro físico y psíquico que experimentan los toxicómanos. Por lo demás, el tráfico de drogas se relaciona de manera evidente con la criminalidad organizada. Sabemos como aplicar los atenuantes del Código Penal en materia de tráfico de drogas para reducir las condenas.

El Código Penal español sigue un modelo muy amplio de –severa- criminalización, aunque mantiene impune el mero consumo: además de un tipo básico de enorme amplitud, se castigan los actos preparatorios y otros comportamientos previos a la comisión de conductas relacionadas con el tráfico ilegal, como el caso del tráfico de precursores. Por lo demás, se prevén penas muy elevadas.

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No obstante, como queda apuntado, el mero consumo es impune penalmente, dado que el art. 25 LO 1/1992, de protección de la seguridad ciudadana, lo considera infracción administrativa grave. De acuerdo con la doctrina mayoritaria, las figuras de tráfico de drogas tutelan la salud pública, un interés de protección que no deja de plantear problemas jurídicos evidentes. La jurisprudencia también considera inconcreto este bien jurídico. Por ello, considera que la finalidad del legislador, más que evitar daños en la salud individual de las personas, es impedir la difusión de una práctica social peligrosa para la comunidad por el deterioro que puede causar en la población. El objeto material de toda esta familia delictiva se describe en el artículo 368 del Código Penal como “drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas”. Los Fiscales tratarán en todo momento de aplicar los agravantes al delito de tráfico de drogas para aumentar la condena a nuestros clientes pero sabemos como ejercer la defensa para que esto no sea así.

A la luz de diversas declaraciones de la OMS, por tal objeto se entiende toda sustancia que introducida en un organismo vivo puede modificar una o más funciones de éste. Más en concreto,
se puede entender por droga la sustancia, natural o sintética, cuyo consumo (por cualquier vía: inhalación, ingestión, fricción, parenteral, etc.) repetido, en dosis diversas, provoca en las personas: a) dependencia psíquica, que es el deseo abrumador o la necesidad de continuar consumiendo; b) tolerancia, que es la tendencia a aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos; c) dependencia física, que hace necesario el consumo repetido para evitar el síndrome de abstinencia. El mismo concepto es aplicable a los estupefacientes y sustancias psicotrópicas.

En Abogados tráfico de drogas a los efectos de determinar de modo más concreto a qué se refiere el legislador, existen dos posturas; En primer lugar, la de quienes delimitan el objeto material sirviéndose de las listas anexas a los Convenios internacionales firmados por España sobre la materia, y que han sido convertidos 
en Derecho interno. Este criterio es seguido por el Tribunal Supremo, y responde a la idea de respetar los convenios internacionales y el principio de seguridad jurídica, aún teniendo en cuenta que los anexos de estas convenciones pueden ser cambiados por normas internas reglamentarias. Habremos de tener en cuenta la cantidad incautada a nuestros clientes para tratar de evitar la notoria importancia en el delito contra la salud publica.

En segundo lugar, hay autores que defienden establecer un concepto de droga elaborado a partir del Código Penal, de su bien jurídico, de su caracter dañoso y de su ubicación sistemática, teniendo las listas anexas
un carácter meramente indiciario. Esta posición pretende facilitar el cuestionamiento de que en los mencionados anexos normativos se incluyan sustancias como el cannabis y sus derivados, que desde el punto de vista estrictamente médico no tienen las características a que aludíamos (dependencia psíquica y física, tolerancia…), o que, en cualquier caso, no son más nocivas que otras cuyo consumo y tráfico es legal (alcohol y tabaco). A ello se añade que un concepto penal de droga no dependiente de los anexos permite evitar las lagunas de punibilidad que se producen cuando aparece una nueva droga en el mercado.

Por otra parte, el artículo 368 del Código Penal distingue entre sustancias que causan grave daño a la salud y las demás, distinción relevante a la hora de determinar la pena. Este criterio es desconocido en los convenios internacionales, y ha sido elaborado jurisprudencialmente atendiendo a un criterio médico: de acuerdo con el Tribunal Supremo, son drogas gravemente nocivas la heroína, el LSD, las anfetaminas y sus derivados (éxtasis, MDMA) y la cocaína, mientras que los barbitúricos y el cannabis y sus derivados (hachís, marihuana) no se consideran como tales. Se trata de una clasificación que se corresponde, grosso modo, con la coloquial de drogas duras y blandas.