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Si Usted o un familiar ha sido detenido por un delito de homicidio, se encuentra Usted en el lugar adecuado. Con nuestro asesoramiento podrá lograr su objetivo. Consulte sin compromiso las 24 horas.

Son muchos los supuestos en los que en una pelea o por otra causa se produce la muerte de una persona. En ocasiones la acción comienza como un delito de lesiones y termina provocándose el delito de homicidio. Cuente con nuestros mejores Abogados de delito de homicidio quienes son contratados para la defensa de expedientes en toda España.

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Según el criterio de nuestros Abogados Penalistas, nuestra noma máxima en Derecho Penal, incluye el homicidio, asesinato, homicidio por imprudencia grave, inducción y cooperación al suicidio y la eutanasia. Todos delitos contra la vida humana INDEPENDIENTE. 

No son pocos los expedientes que comienzan como un delito de homicidio y tras su estudio y calificación termina siendo calificado como delito de asesinato, para ello deberá usted contar con nuestro equipo de abogados delito asesinato. La vida se protege se protege en todas las normas de más alto grado incluyendo la Constitución Española.

El Derecho Penal protege la vida desde el momento de la concepción hasta que la misma se extingue, sin distinción de la capacidad física o mental de las personas. Es necesario, como cuestión previa determinar cuando comienza la vida y cuando se extingue la misma:

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A) Comienzo de la vida a efectos del homicidio: NO es pacífico en la doctrina el establecer un criterio a efectos de determinar el momento en el que se puede ser sujeto pasivo de un delito de homicidio. Los límites se mueven entra “la separación del claustro materno” del nuevo ser, o simplemente que se “haya iniciado la expulsión de parte del cuerpo” que se encuentra fuera de la madre.

El Código Penal NO da una definición clara sobre cuando comienza la vida humana a efectos del homicidio. En su artículo 138 se limita a castigar como homicida al “que matare a otro”.

La doctrina mayoritaria se inclina por considerar que a efectos penales sólo puede ser objeto de homicidio la persona nacida, es decir la que está “separada del claustro materno”.

Otras tesis defienden que es necesaria NO sólo la separación del claustro materno, SINO que exista RESPIRACIÓN, o que se haya CORTADO EL CORDÓN UMBILICAL.

La solución no es sencilla y plantea problemas de diferenciación con el aborto en los supuestos en que se diera muerte al que esta naciendo.

El derecho penal mantiene la protección de la persona hasta que deja de existir, por muy precario que sea su estado vital, incluso los condenados a muerte están protegidos hasta que se lleve a cabo la ejecución por el sistema legalmente establecido y la persona encargada de la ejecución. Para determinar el momento de la muerte es necesario tener en cuenta lo que se establece en la “Ley sobre extracción y trasplante de órganos”, que previamente requiere la comprobación de la muerte. A este respecto también hay que considerar los requisitos que se exigen para “la extracción de órganos de personas fallecidas” basados en el cese irreversible de las funciones cardiorrespiratorias y encefálicas.

Pero los avances de la medicina crean problemas a efectos penales para determinar a veces el momento de la muerte:

– En los casos de “trasplante”, la certificación de que la persona ha fallecido ha de realizarse por médicos cualificados, distintos de los que hayan de intervenir en la extracción o el trasplante.

– En los casos de “muerte por accidente”, o cuando “medie investigación judicial” es preceptivo informe del médico forense.,

SI los médicos certifican el fallecimiento antes de que se produzca, a fin de que se consigan órganos que ofrezcan mejores condiciones para el éxito del “trasplante” (precipitándose con ello la muerte), son COOPERADORES NECESARIOS en un delito de HOMICIDIO o ASESINATO, en su caso, del que serían AUTORES, los miembros del equipo que precipito la muerte al extraer el órgano conociendo que la persona estaba viva.

La Ley 41/2002 prevé la posibilidad de que una persona mayor de edad, capaz y libre, mediante documento, de instrucciones para el destino de su cuerpo u órganos, una vez llegado su fallecimiento.