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Cuando se trata de administradores de sociedades, no puede confundirse el delito de apropiación indebida con el delito societario contenido en el artículo 295 del Código Penal vigente, dentro de los delitos societarios.

Este delito se refiere a los administradores de hecho o de derecho o a los socios de cualquier sociedad constituida o en formación que realicen una serie de conductas causantes de perjuicios, con abuso de las funciones propias de su cargo. Abogados para detenido por apropiación indebida.

Esta última exigencia supone que el administrador desleal del artículo 295 del Código Penal actúa en todo momento como tal administrador, y que lo hace dentro de los límites que procedimentalmente se señalan a sus funciones, aunque al hacerlo de modo desleal en beneficio propio o de tercero, disponiendo fraudulentamente de los bienes sociales o contrayendo obligaciones a cargo de la sociedad, venga a causar un perjuicio típico. Especial relación con el delito de blanqueo de capitales según señalan nuestros mejores Abogados Penalistas.

El exceso que comete es intensivo, en el sentido de que su actuación se mantiene dentro de sus facultades, aunque indebidamente ejercidas. Por el contrario, la apropiación indebida, conducta posible también en los sujetos activos del delito de administración desleal del artículo 295, supone una disposición de los bienes cuya administración ha sido encomendada que supera las facultades del administrador, causando también un perjuicio a un tercero, delito de falsedad contable.

Se trata, por lo tanto, de conductas diferentes, y aunque ambas sean desleales desde el punto de vista de la defraudación de la confianza, en el delito de apropiación indebida la deslealtad supone una actuación fuera de lo que el título de recepción permite, mientras que en la otra, la deslealtad se integra por un ejercicio de las facultades del administrador que, con las condiciones del artículo 295 del Código Penal, resulta perjudicial para la sociedad, pero que no ha superado los límites propios del cargo de administrador.

La solución es, como dijimos, difícil y parte de la escasa fortuna en la redacción de preceptos. En este supuesto no plantea mayores problemas que el de la consideración que la propia Sala realiza, un cooperador en la acción de apreciación de coacusado.