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En muchas ocasiones nos encontramos con atestados de la Policía Nacional donde se acusa de delito de tráfico de drogas a una Persona cuándo realmente la droga con la que cuenta es para consumo propio. Ciertamente, señalan nuestros abogados delito de tráfico de drogas existe esta posibilidad y hay pruebas en el proceso penal para así hacerlo constar. En ocasiones nos encontramos con una imputación por delito de posesión de estupefacientes según señalan nuestros Abogados delito de posesión de drogas.

«1.- Estima que la escasa cuantía de las drogas y el autoconsumo en el delito de tráfico de drogas de su marido llevan necesariamente a la absolución por aplicación del principio de presunción de inocencia. Estima que no existe prueba directa ni indiciaria y contradice los razonamientos de la sentencia al valorar las declaraciones de los policías intervinientes. Tampoco se ha podido determinar quien era la persona que facilitaba la droga a la recurrente. Asimismo cuestiona el contenido del atestado en cuanto a la identificación de dos posibles compradores, señalan nuestros abogados especialistas en delito de tráfico de drogas el conocido como consumo compartido de drogas.

2.- Está acreditado que el marido era consumidor por lo que debemos centrar nuestra atención en la cantidad y pureza de la cocaína ocupada que, según el hecho probado, alcanzaba un peso total de 0,0075 gramos. Aunque le añadamos las dosis que se ocupan en poder de dos consumidores, 0,107 gramos y 0,0129 gramos respectivamente, carecemos de informes sobre el porcentaje de pureza, dato que si se facilita en cuanto al hachís, abogados delito narcotráfico. Por ello, debemos situarnos en la posición más favorable a la acusada, lo que nos lleva a considerar la insignificancia de la actividad psicoactiva que no cubre los mínimos señalados por esta Sala para que se pueda considerar la puesta en peligro del bien jurídico protegido que no es otro que la salud pública general, lo que hace la conducta irrelevante, desde el punto de vista penal, cantidad insignificante en el delito contra la saludo pública.

Por lo expuesto el motivo debe ser estimado. La estimación de este motivo lleva implícita la desestimación del motivo sexto en el que se alegaba la presunción de inocencia, según nuestros Abogados delito tráfico de drogas.

«…En las vigilancias policiales en el transcurso de una operación de narcotráfico, por ejemplo de una embarcación, esta Sala Casacional ha considerado siempre los hechos como consumados. En las operaciones de entregas vigiladas de droga procedentes del extranjero, el delito de tráfico de drogas se ha considerado en grado de tentativa, exclusivamente en aquellos supuestos en que el autor no haya intervenido en la operación previa destinada a traer la droga desde el extranjero; o no sea el destinatario de la mercancía, o no llegue a tener disponibilidad efectiva de la droga intervenida, por ser detenido antes de hacerse cargo efectivo de la misma o justo en ese momento por agentes policiales ya apercibidos, en los supuestos de entregas vigiladas (Ver SSTS de 26 de marzo de 1997, 3 de marzo y 21 de junio de 1999 a 12 de mayo de 2001, núm. 835/2001).

Aquí, es incuestionable, que el recurrente estaba concertado previamente con ese tercero para recibir tales paquetes o bolsas con las pastillas de MDMA. Pero, sobre todo, porque este delito, como acertadamente apunta el Ministerio Fiscal en su escrito de acusación por delito de tráfico de drogas, es un tipo mixto alternativo (y acumulativo), que da lugar a un solo delito, aunque se hayan realizado varias acciones típicas de las descritas en el precepto (art. 368 del Código penal). La pluralidad de ventas, no es indicativa de un concurso real, pues la expresión en plural de “actos” lo impide, pero al ser de peligro abstracto y de consumación anticipada, por no exigirse resultado alguno en la salud pública, ni siquiera en la de los consumidores individualizados, las distintas facetas de comisión producen un efecto acumulativo, como aquí ocurre con las pastillas indicadas y las depositadas, de modo que las distintas cantidades preordenadas al tráfico se suman para la subsunción jurídica, y las distintas clases de sustancias, forman el efecto alternativo, de manera que, siendo de varias clases –de mayor o menor incidencia (gravedad) en la salud de las personas– se utilizan las más graves para calificar los hechos, absorbiéndose el delito de menor entidad por el mayor, conforme a la regla de la alternatividad. Al no producir continuidad delictiva, las distintas acciones perpetradas (varias ventas, por ejemplo), conforman un delito único o simple, salvo supuestos de interceptación legal: un vendedor detenido que fuera puesto en libertad y que siguiera vendiendo, cometería dos delitos, y no uno, si no queremos llegar a resultados absurdos, y conformar una especie de patente de corso en la comisión delictiva.