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Según ponen de manifiesto nuestros Abogados delito de violencia de género en Málaga, las expresiones dirigidas a la misma por el acusado no permiten albergar dudas sobre la intencionalidad del mismo de “menoscabar física y psíquicamente a su ex cónyuge”, aduciendo otros sucesos de violencia “como los analizados en el mencionado fundamento segundo de la sentencia recurrida” o “el reconocimiento expreso por parte del acusado de frases dirigidas a mi representada como <<enana de mierda>> o <<te voy arruinar>> <<vas a llorar sangre, todo ello con una finalidad sistemática y preconcebida de ir destruyendo todos los recursos personales de la víctima>>”, por lo que estos hechos no pueden ser considerados meramente como constitutivos de una falta de vejaciones injustas. Es habitual la imposición de una orden de alejamiento según indican nuestros Abogados delito de violencia de género Málaga.

Teniendo en cuenta el cauce casacional invocado debemos partir de lo que se dice en el hecho probado que resulta intangible habida cuenta la desestimación del motivo anterior. Afirma la sentencia que “desde el 27 de mayo de 2003 al mes de marzo de 2004”, el acusado, que convivía con su esposa, sus dos hijos y dos hermanos de aquélla, “se dirigía a la misma con expresiones como <<enana de mierda, me das asco, eres una puta y te vas a acostar con todos, me da vergüenza ir contigo y con los niños por la calle>> y similares”. Después la sentencia pasa a describir los hechos acaecidos en abril de 2006 y en el mes de mayo del mismo año, según indican nuestros Abogados delito de violencia de género Málaga.

La sentencia absuelve al acusado del delito del artículo 153 y contempla los hechos como constitutivos de una falta continuada de vejaciones injustas del artículo 620.2 C.P., que considera prescrita, sin que esta prescripción haya sido impugnada en el recurso. La razón de ello se analiza en el fundamento de derecho segundo, cuando argumenta sobre las pruebas periciales practicadas y llega a la conclusión que no se ha acreditado que las expresiones mencionadas “produjeran en la víctima un menoscabo psíquico tal y como se exige en el artículo 153 del Código Penal”, añadiendo más adelante que el artículo mencionado “requerirá evidentemente constatar la intencionalidad de la gente y el curso causal de los hechos, para vincular el resultado lesivo con la conducta dolosa que lo produce, lo que no se ha producido en este caso”.

A la vista de lo anterior, la sentencia combatida únicamente contempla como hechos probados y acaecidos en forma genérica entre el 27/05/2003 y el mes de marzo de 2004 los consistentes en las expresiones despectivas por parte del acusado ya reflejadas. Su discurso deja bajo cierta oscuridad cuál es el específico espacio temporal en el que se desarrollan esos insultos y también cuál es el grado de reiteración en que esas expresiones se producen, lo que provoca el doble problema de interpretar cuál debe ser la normativa aplicable y qué consecuencias psiquiátricas/psicológicas se derivaron, en su caso, para la víctima o si, por el contrario, no es posible hablar de ellas, postura esta última que se deduce de la ulterior fundamentación de la sentencia, como ya hemos señalado. Sobra decir la especial relación que tiene el delito de violencia de género con el delito de homicidio y con el delito de asesinato.

En cualquier caso, en respuesta a la pretensión impugnativa de la acusación particular, debemos analizar únicamente sí, como se solicita, tan somera descripción fáctica puede incardinarse en el delito del artículo 153 C.P. (en alguna de las dos redacciones que pudieran estimarse aplicables), en la falta del artículo 617.1 C.P., o en ninguna de las anteriores conductas típicas, en tanto que tales expresiones despectivas parecen producirse a caballo entre las dos redacciones dadas a estos preceptos sustantivos por L.O. 14/99 y L.O. 11/03, vigentes de forma sucesiva al tiempo de comisión de estos hechos. El artículo 153 CP, en la dicción dada por LO 14/1999, requería habitualidad en la causación de violencia física/psíquica, pero sin especificar que el resultado lesivo fuere determinante de delito o de falta (de hecho, el último inciso postulaba un concurso real al añadir “sin perjuicio de las que pudieran corresponder a los delitos o faltas en que se hubieran concretado los actos de violencia física o psíquica”). En cuanto a la redacción dada al artículo 153 CP por LO 11/2003, se castiga la causación por cualquier medio o procedimiento de un menoscabo psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, es decir, en ambos casos constitutivos de falta: ello hace innecesario el tratamiento médico, pues de existir en realidad estaríamos ante un delito del artículo 147 con la agravante mixta del artículo 23 CP (al no estar todavía vigente la nueva redacción del artículo 148.4o CP). Debemos destacar que, al definir la falta de lesiones, el artículo 617.1 CP se ha limitado a castigar -en todas sus sucesivas redacciones- al que, incurriendo en delito de lesiones, causare a otro una “lesión no definida como delito en este Código”, redacción genérica de la que cabe extraer la tesis de que incluye tanto lesiones físicas como las psíquicas, siempre que no requieran, además de una primera asistencia, tratamiento médico/quirúrgico (contrario sensu del artículo. 147.1 CP).

En el caso, la Audiencia Provincial descarta que pueda aplicarse el artículo 153 C.P. por no haberse constatado “la intencionalidad del agente y el curso causal de los hechos”, ya que la pericial practicada a la víctima no acredita que esas expresiones despectivas provocaran en la mujer un menoscabo psíquico, sino tan solo “un grado de ansiedad moderadamente alto”, según uno de los informes, que también se relaciona con otras concausas, pluralidad que sirve a la Audiencia para negar la relación de causalidad unívoca con las manifestaciones degradantes del acusado, sin que tampoco pueda deducirse del “factum” en términos precisos la habitualidad de la conducta. La cuestión es que ni del artículo 617.1, ni del 153 en la redacción dada en la L.O. 14/99, se exige un grave daño psíquico, sino un simple menoscabo psíquico que, de hecho, no precisa tratamiento, y si el mismo puede o no asociarse a “una ansiedad moderadamente alta” al que se refiere uno de los informes, enlazada con las expresiones recogidas en el “factum”, pero en éste no se constata esta situación, porque la Audiencia también ha tenido en cuenta el informe de las psicólogas forenses donde no se aprecia alteración psíquica, ni patologías de la personalidad, ni desajustes adaptativos».