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El derecho-deber de corrección de los tutores

Los estrictos límites señalados a los padres para el ejercicio del derecho-deber de corrección de sus hijos no emancipados son de aplicación a los tutores con respecto a sus pupilos (art. 268 y 269.2 CC).

El derecho-deber de corrección de los maestros y profesores

La situación es también similar a la descrita en los casos anteriores en el caso de los maestros y profesores en el ámbito de la educación no universitaria

El art. 43.1 RD de desarrollo de la LODE: “Las correcciones que hayan de aplicarse por el incumplimiento de las normas de convivencia habrán de tener un carácter educativo y recuperador, deberán garantizar el respeto a los derechos del resto de los alumnos y procurarán la mejora en las relaciones de todos los miembros de la comunidad educativa. En todo caso, no podrán imponerse correcciones contrarias a la integridad física y a la dignidad personal del alumno”.

– ejemplo: José Miguel, profesor de educación primaria, ante las repetidas impertinencias de su alumno de nueve años Álvaro, se dirige súbitamente hacia él y estirándole fuertemente de las patillas le dice “no eres más tonto porque no te entrenas” y le castiga sin salir al recreo los tres días siguientes. La solución de este supuesto es similar a la que hemos desarrollado en los ejemplos anteriores.

El derecho-deber de corrección de los hijos ajenos no emancipados

– aunque tradicionalmente los miembros de la comunidad ejercían con frecuencia funciones de corrección de los hijos menores o incapaces ajenos, en la actualidad se puede afirmar con rotundidad que no existe un derecho y mucho menos un deber de corrección de los mismos

– únicamente cuando exista un consentimiento expreso o tácito de los padres o tutores de un concreto menor o incapaz, se podrá alegar la causa de justificación de cumplimiento de un deber o ejercicio legítimo de un derecho
– con respecto a las actuaciones lesivas de los hijos ajenos no emancipados siempre quedará a salvo la posibilidad de aplicar otras eximentes (como la legítima defensa o el estado de necesidad cuando se den sus requisitos), al igual que en los supuestos anteriores.