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Tratamiento penal del espectador por un posible delito de tenencia de pornografía infantil. Con ocasión del espectáculo como exigencia del tipo, no está de más tratar de buscar la respuesta que, desde la perspectiva del Derecho Penal, procede dar al interrogante que plantea la persona que como espectador presencia el mismo. Que conozca autor del presente trabajo, los tribunales no han abordado la problemática, y en la doctrina se han vertido criterios de muy variada índole.

Refiriéndose a la financiación, apunta que quizá quepa incluir en esta nueva fórmula de futuro a los espectadores o clientes que pagan por asistir a espectáculos de dicha índole en los que están menores involucrados. No obstante, sin querer dejar de subrayar la complejidad del problema y de reconocer el peso de las razones que se vierten, en mi opinión, reputar financiador al espectador resulta, cuando menos, forzado y, desde luego, no parece que se acomode sin beligerancia dentro del sentido que el precepto quiere dar a la palabra financiación. Item más, en un plano estrictamente cotidiano, tampoco se considera que cualquier persona que acude a un espectáculo esté financiando el mismo por el hecho de que con el dinero de su entrada se pague parte de lo que debe recibir el actor o uno de los técnicos. Otros autores se inclinan por mantener la impunidad de la conducta. Así, según tienen estudiado nuestros Abogados delito pornografía infantil, incluye las razones por las cuales no puede reputarse al espectador como autor de la financiación; entre ellas, que se estaría situando a un mismo nivel de injusto y de reproche al explotador y al espectador, y que éste último no tiene el dominio del hecho. También se pronuncia por la atipicidad de la conducta, después de matizarla, añade que el espectador al no impedir la comisión de un delito podría incurrir en la responsabilidad criminal que establece el art. 450 del CP.

En mi opinión, la problemática del espectador no hay que tratarla en el campo de la financiación sino en el de la participación criminal con relación al tipo específico de la utilización del menor en el espectáculo. El espectáculo, como elemento del tipo, juega un papel fundamental pues es preciso partir de que para que se produzca el hecho delictivo no basta con la utilización del menor sino que es necesario, además, que sea en un espectáculo, es decir, que su actuación tenga lugar ante un público; y como el espectáculo en sí no puede considerarse como tal si no es por la presencia de una o varias personas que lo contemplan, éstas, respecto del espectáculo que, como se ha dicho, opera como elemento del tipo, son parte imprescindible para afirmar su existencia. Por ello, el espectador sería, exclusivamente en esta modalidad, un cooperador necesario pues sin él no pueda hablarse de espectáculo. Y, desde luego, tiene el dominio del hecho ya que si abandona el lugar dejará de llamarse espectáculo la representación que carece de espectador. Finalmente, como el espectáculo necesita del espectador para reputarse como tal, es indiferente que haya abonado o no precio por presenciarlo.