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Acerca de la compatibilidad entre alevosía y dolo eventual el censurante alude a la doctrina tradicional y justo es reconocer que hace bastante tiempo se sustentaban dos tesis contrapuestas en esta Sala, pero no es menos cierto el hecho inconcuso de que en los últimos años se ha ido imponiendo de forma rotunda la aceptación de esa dualidad conceptual (asesinato y dolo eventual), como lo atestigua la corriente jurisprudencial más moderna y es precisamente con apoyo en la distinción entre el dolo referido a los medios comisivos tendentes a asegurar la ejecución del hecho proyectado, sin riesgo para el ejecutor proviniente de la víctima (dolo directo) y el dolo referido al propósito de causar una muerte, bien directamente, de modo indirecto (dolo de consecuencias necesarias) o a través de dolo eventual, así lo ponen de manifiesto nuestros Abogados delito Asesinato.

Téngase presente que los términos estrictos en que se expresa el art. 22-1o C.P. lo que asegura sin riesgo es la “ejecución”, que en el caso de autos pudo llevarla a efecto, sin oposición, resistencia o peligro para su persona, dado el carácter sorpresivo del ataque (el sujeto pasivo se hallaba de espaldas, indefenso y sin capacidad reactiva) lo que aseguraba la ejecución del ataque violento o agresión desplegada, el ensañamiento en el delito de asesinato.

Al analizar el propósito del agresor debemos hacer notar que las afirmaciones del tribunal sobre la voluntad directa de lesionar constituyen una obviedad en los delitos de homicidio o delito de asesinato producidos con armas u otros elementos peligrosos, ya que para alcanzar su fin último letal comienzan por materializar unas lesiones, que han de desembocar en la muerte. El tema, a la hora de describir este ánimo, ha hecho que el tribunal de instancia parta de un hecho inconcuso que fue la lesión voluntariamente producida. La cuestión surge si a esa voluntad directa de lesionar se anuda un propósito directo (o previsto como probable y aceptado) de producir la muerte y es entonces cuando para desvelar la intención que anida en el arcano de la conciencia del sujeto agente, debe acudirse a los datos indiciarios externos, ensañamiento como agravante en el delito de asesinato.

El recurrente hace una valoración personal y poco objetiva de las posibilidades letales de la lesión voluntariamente causada, cuando los peritos la califican de necesariamente mortal y ninguna de las partes ha combatido o puesto en entredicho tal dictamen, atenuante de drogadicción. Es inasumible considerar, como hace el acusado recurrente, que el abdomen de una persona no encierra órganos vitales o que la profundidad de la herida fue de 5 centímetros, cuando pudo ser más, y si no lo fue se debió a su voluntad. En contra de esa argumentación se alza el dictamen pericial, según el cual, la herida tal cual resultó, sin necesidad de ser más profunda, era apta y adecuada para producir la muerte en poco tiempo, si no se hubiera prestado inmediata atención médica al lesionado (hechos probados). El arma empleada, la zona del cuerpo elegida, la energía del golpe y la naturaleza de la herida causada, fundamentan una eventual voluntad homicida, abogados delito asesinato.

El tribunal sentenciador de instancia a una inequívoca voluntad de lesionar, causar delito de lesiones, anuda la conciencia y voluntad de provocar una herida mortal, que es tanto como obrar con “dolo eventual de muerte”. Por otro lado, es contradictorio e insostenible afirmar, que sólo existió esa inicial voluntad de lesionar, si ejecuta un hecho capaz de matar. No querer matar, pero producir conscientemente una lesión que de modo necesario tenía que desembocar en la muerte, aceptando el agente ese resultado altamente probable, constituye una contradicción, abogados delito asesinato.

La Audiencia quizás no supo explicar con la claridad deseada esas afirmaciones referidas a la voluntad de lesionar, pero considerando todo el contexto sentencial no ofrece la menor duda que los argumentos en general, y lo que es más, el fallo de la sentencia, proclaman una ejecución delictiva dolosa, aunque fuera con dolo eventual.