900 80 22 68 / 627 467 043 LLÁMANOS

Requisitos de la causa de justificación de la legítima defensa.

Ya hemos visto que los requisitos de la legítima defensa son tres: agresión ilegítima, necesidad racional del medio empleado y falta de provocación suficiente. A estos requisitos señalados por el art. 20.4 hay que añadir uno más de carácter subjetivo: la conciencia y voluntad de defensa.

  1. a) Los requisitos objetivos de la legítima defensa.

La agresión ilegítima.

Una agresión ilegítima es una conducta dirigida a la producción de la lesión de un bien jurídico que cuenta con la protección del ordenamiento jurídico: “… se reputará agresión ilegítima el ataque a los bienes jurídicos que constituya delito o falta y los ponga en grave peligro o deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas” (art. 20.4.1o):

– la concurrencia de la agresión ilegíma es esencial:
– si concurren los otros dos requisitos estaremos ante una eximente completa (que lleva pareja una exención de pena)

– si no concurre cualquiera de los otros requisitos estaremos ante una eximente

incompleta (que lleva pareja una atenuación de pena)
– en caso de que el sujeto crea equivocadamente que se da una situación de agresión ilegítima, estaremos ante un supuesto de la conocida como “legítima defensa putativa”, que podrá dar lugar a un error de prohibición; su lugar sistemático de análisis será por tanto la culpabilidad.

El concepto de agresión:
– por agresión se entiende todo comportamiento dirigido hacia la lesión de un bien jurídico
– la jurisprudencia y la mayor parte de la doctrina consideran que solo cabe la legítima defensa frente a acciones lesivas (nunca frente a omisiones)

El Tribunal Supremo no solo exige la concurrencia de una acción para considerar una agresión ilegítima, sino que también se produzca un acontecimiento personal de carácter material o físico, pero los profesores dicen que una omisión puede estar dirigida a la lesión del bien jurídico

Por ejemplo: dicen los profesores que actúa en legítima defensa quien coacciona a un médico de urgencias que se niega a prestar asistencia a quien acude a urgencias

Por otra parte, el comportamiento agresor implica la conciencia y voluntad de lesionar el bien jurídico, por eso se excluyen de la agresión ilegítima las amenazas puramente causales a bienes jurídicos que bien sean fortuitas o bien tengan su origen en una imprudencia.

La ilegitimidad de la agresión:
– la agresión ha de ser ilegítima, ilícita, esto es, ha de infringir normas de determinación (mandatos o prohibiciones)
– en sentido contrario: no cabe la legítima defensa ante una “agresión legítima”

Esto es, si se trata de una agresión justa, amparada por una causa de justificación y por tanto no ilegítima, dejará de darse el fundamento supraindividual y no se podrá invocar la legítima defensa ante la misma.

Por ejemplo: Alfredo participa en una concentración no autorizada frente a la Embajada de Marruecos en Madrid. Alberto miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, se encuentra en el dispositivo de seguridad y con el objeto de disolver la concentración golpea a Alfredo con su porra reglamentaria causándole lesiones leves. Si Alberto actúa dentro de los parámetros de la causa de justificación del cumplimiento de un deber, actúa lícitamente, por lo que Alfredo no podrá defenderse legítimamente. En caso de que reaccione y Agreda a Alberto, su conducta no sólo será típica sino también antijurídica.

finalmente, cabe la legítima defensa frente a ataques ilícitos pero no culpables (como los de los inimputables, los de quien ha sufrido un error de prohibición o quien se encuentra amparado por una causa de exclusión de la culpabilidad), en todos estos supuestos, pese a la inexistencia de responsabilidad penal por parte del agresor, la conducta es ilegítima por lo que, si se da el resto de requisitos, se podrá actuar al amparo de la legítima defensa.

Los bienes jurídicos objeto de la agresión ilegítima: la defensa de los bienes y la morada:
– los bienes jurídicos objeto de agresión se pueden caracterizar desde una perspectiva objetiva o subjetiva:

– desde una perspectiva objetiva:
– el art. 20.4 CP limita los bienes jurídicos que pueden ser objeto de defensa a aquellos cuyo portador sea una persona física o jurídica
– también incluye algunas acotaciones en el ámbito de la defensa de los bienes patrimoniales y de la morada: “…en caso de defensa de los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito o falta y los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes…”

– se excluye por tanto de la legítima defensa los ataques al patrimonio que no constituyan una infracción penal, delito o falta
– dicen los profesores que esta acotación debería ser suprimida (y lo justifican)

– por lo que respecta a la morada: “…En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas”

– la acotación excluye los casos de permanencia en morada ajena en contra de la voluntad del propietario
– los profesores opinan que debería suprimirse esta limitación.

– desde la perspectiva de los sujetos implicados:

El art. 20.4 CP hace referencia a la actuación en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, cabe pues tanto la legítima defensa propia como la defensa de terceros

En el caso de la defensa de terceros se puede asumir la defensa de la víctima, o colaborar con la misma o con otros en el rechazo de la agresión, esto es, no tienen por qué coincidir las personas de defensor y defendido.